Logo de la-cronica.net


Comer y sorber por... /

Con la sartén por el mango

El otro día me tropecé casi por casualidad con mi ex maestro de fogones en prácticas, aquel que otrora fuese aprendiz a mi servicio, al que por sus conocimientos y habilidades le ascendí a Maestro de fogones en prácticas. Título que aprovechó de inmediato para establecerse y montar su propio negocio. Por lo que sé, y lo que me contó, le va bastante bien, sus habilidades gastronómicas las desarrolla fundamentalmente dentro del equipo de dirección del mejor restaurante-financiero de la capital del reino. A pesar de la crisis del sistema, y según parece, en su restaurante no les va nada mal, mantienen la clientela y no es que les sobre, pero tampoco les falta. Me cuenta que algunos comensales demasiado glotones y nada pertinentes procedentes de la castellana Puzela, intentaron hacerse con su negocio, ofreciéndole el oro y el moro, casi obligándole a fusionarse con la competencia. Él, que siempre ha tenido una habilidad extraordinaria y olfato de sabueso, se dio cuenta enseguida de que lo que pretendían no era una alianza provechosa, sino, una absorción desastrosa que pondría en serio peligro la Caja de su propio negocio, cargado de razón y de tesón, defendió sus intereses, cocinó sin descanso habilidosos condumios que afianzaron la fidelidad de su clientela hasta el punto de que ésta, rechazó rotundamente cambiar de menú y de restaurante.
No obstante, dice que esos depredadores y glotones comensales, siguen empeñados en hacerse con el negocio a toda costa, y así conseguir el control total de la gastronomía financiera de la Comunidad Autónoma, aunque confía en que los que hasta ahora han sido sus valedores, y que le han acompañado en esta defensa numantina de nuestra culinaria autóctona, se mantengan firmes en su posiciones, y junto con sus adecuados y contundentes preparados, consigan hacerles abandonar sus pretensiones definitivamente, dejando en paz a su clientela que es quien afianza y da viabilidad a la Caja que es el sustento de él y de su inmensa familia leonesa.
Yo me alegro de que mis enseñanzas de otrora le hayan servido de algo, y me alegro mucho más de comprobar como tanto él, como su chef que es un santo y del vice-chef que aunque menudo en estatura su comportamiento resulta firme como el de un autentico mastín leonés, así como todo el equipo que les acompaña y sostienen el mejor restaurante-financiero de la Comunidad y puede que uno de los mejores del país en su categoría, no hayan sucumbido a los cantos de sirena, y mucho menos a las presiones y amenazas de estos zurupetos asilvestrados.
La Caja del negocio es sagrada, y hay que defenderla a capa y espada, de ella depende el menú diario de demasiados comensales, y tal y como está la situación gastroeconómica-financiera, los experimentos con las cosas del comer, mejor para otro tiempo.
Nada de aventuras, a lo posible y sostenible, vale más poco cada día, que pan para hoy, y hambre para el resto de los tiempos.
Hoy preparare unas PATATAS VIUDAS para todos los comensales nostálgicos empedernidos, y a la fuerza, austeros:

Ingredientes: 1 kg de patatas / 2 cebollas grandes / sal y pimienta / pimentón dulce, aceite de oliva SC y perejil.
Preparación: pelamos y cortamos las patatas en trozos, picamos finamente el perejil, las cebollas y en una cazuela de barro con aceite, freímos la cebolla, cuando este transparente, añadimos las patatas lavadas y escurridas, dejamos la cazuela a fuego normal y le damos vueltas para que la cebolla y las patatas intimen, espolvoreamos con el pimentón y salpimentamos, echamos agua hasta cubrir la mitad de las patatas y dejamos a fuego lento hasta que estén bien tiernas y hayan absorbido el jugo de su cocción, espolvoreamos con el perejil y tres minutos más para servir en la propia cazuela, cucharón en mano y paso atrás.
Si nos lo podemos permitir, hay que enriquecerlas y convertirlas en un manjar exquisito, porque estas patatas viudas –las pobres–, asimilan perfectamente el jamón sin decir esta boca es mía, aceptan el chorizo con modestia y se callan ante unos torreznos, así este humilde y austero menú intenta superar sin dificultad la pena y los quebrantos de esta intrincada situación, y hasta puede que salgan del infortunio resplandecientes.
(*) Felipe Rubio Carracedocomensal-impert@terra.es

Publicidad
pix
publi
pix

© Promociones Periodísticas Leonesas, S.A.
Moisés de León, 49-bajo 24006 León (España)

Correos de La Crónica