Dicen que tras 5 meses de espera “no tenemos prisa por entrar”
En la imagen, cuatro de los cinco candidatos a la nueva Junta Vecinal de la localidad. LAURA A. ORIA
Laura A. Oria Nistal de la Vega
Tras conocerse la aprobación por parte de Diputación de la entrada de la nueva junta vecinal de Nistal de la Vega, los candidatos a dicho cargo han asegurado que “no tenemos prisa por entrar”, explicando que, tras cinco meses de “retraso” para dar lugar a este hecho, tendrán que plantearse el hacerse cargo o no de esta gestora.
Cipriano Pérez, portavoz de la Plataforma de Afectados por el Arsénico y miembro de la junta entrante junto a otros cuatro vecinos, ha indicado que “la notificación de que podíamos entrar como gestora llegó justo después de meter la tubería”. De esta manera, denuncia una vez más que la lentitud de la tramitación para nombrarles como representantes del pueblo se debía a que el alcalde de la localidad, Avelino Vázquez, quería “tener libertad” para poder recuperar el antiguo pozo, “ya que la única forma que teníamos para parar esa obra era desde la junta vecinal”. Así, ha subrayado que “como él ya ha hecho lo que pretendía hacer, ahora ya no tenemos prisa para hacernos cargo de la gestora”. En este sentido, afirma que su única pretensión era poder “paralizar al alcalde, ya que con este pozo lo que vamos a conseguir es volver a las andadas, cuando los vecinos comenzaron a tener problemas sanitarios, llegando a haber hasta un hospitalizado y todo ello era a causa del agua”.
En referencia a la petición que Vázquez realizó a la CHD para autorizar la reapertura de la antigua captación, han conseguido saber que, además de la mejora de las tuberías y el enganche de ese agua, esa obra “queda a expensas de la construcción de una potabilizadora”, una iniciativa que también critican los candidatos, ya que es una instalación que supone un importante mantenimiento. Por último, Pérez ha asegurado quecreen conveniente que los salientes “den las cuentas al pueblo antes de irse”, puesto que explican que, “después de doce años sin hacer nada, han realizado una serie de obras” que les hacen pensar que “quieren acabar con el dinero para que no podamos hacer nada”, concretamente, el sondeo de la ladera del monte que tenían previsto realizar.