El ministro Bermejo reconoce que pudo ser un error haber asistido a la famosísima cacería. Seguramente que en su propio entorno político le habrán recriminado su falta de tacto y su inexistente prudencia para con el cargo que desempeña. Ciertamente al ministro Bermejo hay que recordarle aquello de que la mujer del César... aunque no lo fuera, debía de parecerlo. Lo de este ministro, ya empieza a molestar a propios y extraños y debería de ir pensando que quizá, fuese más conveniente retornar a lo de acusador público y no correr el permanente riesgo de ser acosado en público.
Lo de los presuntos damnificados clamando al cielo y tratando de vender una conspiración contra el PP resulta esperpéntico y penoso. Decir que presuntamente, el juez Garzón y el ministro Bermejo se fueron a una cacería organizada por un militante del PP, para convenir o concordar la estrategia judicial a seguir sobre la presunta trama de corrupción que se está investigando en los aledaños de ese partido es lamentable, y un error mayúsculo. A los administrados, que en realidad somos los afectados y los damnificados, lo que realmente nos importa es conocer el alcance real de la trama, comprobar que se ataja, y se castiga. Lo de que si el señor Bermejo se fue de caza con el juez que investiga la trama –aún siendo ello inoportuno– nos trae al pairo. Lo que nos interesa es conocer quiénes son los que se burlan sin escrúpulos de nosotros. Veremos si esta vez es posible.