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LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA

Antecedentes de la Guerra de la Independencia

La Crónica inicia una serie sobre uno de los episodios más importantes de la Historia de España, y de León. Personajes y hechos que provocaron el ocaso del imperio español

Manuel Castellano, Muerte de Daoíz y defensa del parque de Monteleón, óleo sobre lienzo. Museo de Historia.

Arturo Pereira / Arsenio García
Para entender el levantamiento popular del 2 de mayo de 1808 se debe analizar la situación de España en el periodo inmediatamente anterior. Puede servir como punto de partida la fecha de 1787 en la que el considerado unánimemente uno de los más dignos y destacados reyes de nuestra historia, dicta en presencia de su hijo la conocida como Instrucción Reservada de Carlos III. Este documento, verdadero testamento del monarca, es importante porque en él se recogen las directrices políticas que pretendía gobernaran el imperio español. Se deduce de este texto una España poderosa, en fase de transición a la modernidad fruto de la gestión de la Ilustración. En definitiva, la situación de nuestra patria en aquel momento era de esplendor y grandeza.
¿Cómo se llegó desde esta situación a la decadencia y pobreza en 1808? Es un periodo de tiempo muy corto en términos históricos. Múltiples y complejos fueron los factores que condujeron a la ruina de nuestro país. Se pueden clasificar en dos categorías: nacionales e internacionales.
Dentro de los factores nacionales, se puede afirmar que Carlos IV no fue precisamente uno de los reyes más brillantes de nuestra historia. La actitud de su esposa María Luisa tampoco contribuyó de forma positiva a un mejor gobierno de la nación. Finalmente, el hijo de ambos, Fernando VII tras el ascenso de su padre al trono tenía como afición conspirar contra él. Otro factor decisivo, dentro del ámbito nacional, fue el que los ilustrados españoles, aunque alcanzaron grandes logros de modernidad, no consiguieron culminar la transición de un Estado obsoleto a un Estado eficaz y moderno como lo eran sus principales rivales, el Estado inglés y el francés.
En el ámbito internacional, se produjo un hecho que cambió el signo político de la época. Estalla la Revolución francesa y España comienza una época de enfrentamientos y alianzas con su vecino del norte que la llevarían a dejar de ser una potencia mundial para ser relegada a un segundo orden en la política internacional.
Merece una especial atención la figura de Godoy, verdadero gestor del poder. Con gran ascendencia sobre los monarcas impone su criterio haciendo y deshaciendo a su antojo. La Francia revolucionaria nos declaró la guerra, no olvidemos que en España regía una monarquía católica y ligada por estrechos lazos a la depuesta monarquía francesa. No nos fue muy bien en esta guerra que se desarrolló desde 1793 a 1795, fecha esta última en la que se firmó la paz de Basilea; un mal comienzo. De enemigos de los revolucionarios franceses pasamos a amigos el año siguiente. 1796 es la fecha en la que se firma el primer tratado de San Ildefonso por el que recuperamos el status de aliados de los franceses y colocamos como enemigos a los ingleses. Comienzan una serie de derrotas y España se ve obligada a firmar la paz con los británicos. Godoy cae del gobierno, pero sólo hasta 1800 fecha en que Napoleón ya es dueño de Francia y convence a Carlos IV para que lo restituya en el poder.
Una pieza clave en este mosaico político-militar es Portugal. Napoleón necesita que rompa su alianza con los ingleses y cierre sus puertos a la flota británica para conseguir un bloqueo efectivo sobre Inglaterra que la obligue a capitular. España, en coalición con Francia derrota a Portugal en la conocida como guerra de las naranjas (1801). Una victoria sobre nuestros hermanos peninsulares que pocas ventajas supuso para nuestra patria.
Napoleón se proclama emperador en 1804 e intenta aniquilar el poderío naval británico con la certeza que es el la clave de bóveda del poder inglés. Llega el desastre definitivo para España. La derrota de Trafalgar (1805) supone la puntilla para el imperio español. España se queda sin flota y sin sus mejores almirantes. Inglaterra será la dueña definitiva de los mares. A partir de ahora nuestras colonias en ultramar no tendrán la protección de la flota.
El siguiente paso hacia nuestro suicidio como gran potencia se produce con la firma del tratado de Fontainebleau (1807) que permite el paso de tropas francesas hacia territorio portugués con la finalidad de invadir este país y cerrar definitivamente sus puertos a la flota inglesa. En la práctica las tropas napoleónicas invaden España. El mariscal Murat al mando de las tropas invasoras se convierte en el árbitro de la política española. Godoy no sabe que carta jugar y la nobleza provoca el motín de Aranjuez donde el pueblo asalta su casa. Carlos IV le cesa de todos sus cargos. Al día siguiente el monarca abdica en su hijo Fernando quien tenía como pasatiempo crear dificultades a su padre.
El 24 de marzo de 1808 Fernando VII entra como rey en Madrid. Ya apuntaba maneras y no se percató de la trampa que le tendió Napoleón invitándole a que se reuniera con él en Bayona. Allí, Napoleón le obligó a abdicar de nuevo en su padre quien también había acudido a la cita del emperador, y a este a favor del hermano del hábil Corso, el conocido por los siempre ocurrentes españoles como Pepe botella y no precisamente por su habilidad para la elaboración del recipiente, sino por su afición a deleitarse con su contenido. No contento con esta maniobra intenta investir este galimatías político con algo de modernidad. Para esto, Napoleón acompaña el nombramiento de su hermano como soberano de los españoles con la conocida como Constitución de Bayona. Ya en su Proclama a los españoles de fecha 25 de mayo, el emperador se autoerigió en salvador de España cuando afirmó.” Después de una larga agonía, vuestra nación iba a perecer. He visto vuestros males y voy a remediarlos… Vuestra Monarquía es vieja: mi misión se dirige a renovarla, mejoraré vuestras instituciones, y os haré gozar de los beneficios de una reforma sin que experimentéis quebrantos y convulsiones…Españoles: acordaros de lo que han sido vuestros padres y mirad a lo que habéis llegado. No es vuestra la culpa, sino del mal gobierno que os regía”. No hay duda de que Napoleón de tonto no tenía ni un pelo. Ni de que disponía de una información precisa sobre la situación de España, no en vano su policía y red de espionaje eran plenamente eficaces. Esto le permitió diagnosticar acertadamente nuestra decadencia y sus causas. En lo que no estuvo afortunado, fue en intentar imponer el progreso y la modernidad a los españoles sin contar con ellos. Esto, es bien sabido en el mundo entero, que no reza con nuestro carácter y aquí comenzaron las desgracias para Napoleón. España se convirtió en una pesadilla para los planes franceses. Lo que el emperador pensaba dejar resuelto en pocos días se convirtió en una sucesión indefinida de dificultades políticas y militares que dieron al traste con la hegemonía del país vecino en Europa.
Difícil de creer tanto infortunio para el que fue el mayor imperio de la historia. Pero todo tiene un límite y allí donde sus gobernantes no supieron o no quisieron llegar a ver la realidad, el pueblo llano, lo que quedaba del ejército, apoyados por el clero se levantaron en armas contra el todopoderoso ejército imperial francés el 2 de mayo de 1808.
Al llegar a este punto España estaba arruinada económicamente por las sucesivas guerras. No existía el Estado como tal, pues se identificaba con el monarca y este había abdicado a favor del hermano del emperador. Sin dinero, como es tradicional en nuestro país y sin gobierno, los españoles comenzaron en 1808 una de las mayores gestas de la historia europea. Unidos en juntas provinciales de gobierno, en los ayuntamientos y en las parroquias luchan por su libertad e independencia. Las provincias no reconocen nada que se les imponga. Madrid es el ejemplo más conocido. León no se quedó atrás y dio ejemplo de bravura y lealtad.

En definitiva, España en los escasos 20 años que anteceden a la Guerra de la Independencia desapareció como primera potencia mundial mediante una política errónea debida a los intereses ilegítimos de muchos de sus gobernantes y a la imposición de la realidad internacional donde los Estados que había hecho su transición hacia la modernidad impusieron su poder. El futuro del mundo se jugaba entre Inglaterra y Francia.
No todo iba ser negativo y el levantamiento español sirvió de modelo al resto de estados europeos. Se desencadenó una conciencia común europea de que se podía vencer al todopoderoso emperador, sin rendirse, sin entregarse. Lástima que al finalizar las guerras napoleónicas a España no se le hiciera justicia reconociéndole su sacrificio y modelo de inspiración para las potencias vencedoras.

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