Miles de familias leonesas ya atraviesan serias dificultades económicas en estos momentos
Imagen del ropero de Cáritas Diocesana. ICAL
Elena F. Gordón León
La crisis económica se manifiesta en numerosas formas y síntomas. En Cáritas Diocesana de León las conocen todas y sus trabajadores y voluntarios son el mejor termómetro para medir, día a día, las consecuencias de una situación que incrementa a pasos agigantados el número de personas que se incorporan a las listas de la pobreza.
Las organizaciones especializadas constatan que hay miles de familias leonesas que en la actualidad atraviesan una situación de necesidad. “Unos están en la extrema pobreza y otros en el umbral, pero hay un incremento notable”, destaca el director de la institución, Carmelo González.
Esa realidad se refleja, por ejemplo, en la cantidad de gente que acude al ropero de Cáritas, que ha visto cómo en un año la demanda ha crecido un tercio. Así, durante el pasado 2008 se entregaron 61.230 piezas de ropa o calzado.
Las cifras constatan una evidencia: las personas que van a solicitar prendas no son lo que se puede considerar “habituales” de este tipo de instituciones. Llega mucha gente “que no conocíamos” y las previsiones apuntan a que las peticiones irán en aumento.
Otra muestra palpable de las consecuencias de la crisis la aporta el “retorno” a la seguido con éxito un proceso de inserción social y laboral y que durante unos años “si venían a vernos era para preguntarnos cómo estábamos y ahora han vuelto a pedir ayuda”. Están otra vez en el paro y la prestación no les durará mucho por lo que se cree que el mayor problema llegará dentro de unos meses. “A partir de mayo o junio va a ser la debacle”,reflexionó.
Los inmigrantes
En 2008 la demanda de atención del colectivo de inmigrantes creció un 33% en Cáritas Diocesana de León hasta alcanzar las 5.600 personas atendidas. Una cifra a la que hay que sumartodas las personas que reciben ayuda en las distintas parroquias y que suponen alrededor de un 15 o un 20% más.
El endurecimiento de la Ley de Extranjería y otras modificaciones de la misma normativa que se proyectan a corto plazo hacen más difícil la labor de la institución, que trabaja con un número importante de inmigrantes irregulares, a los que se ofrece asesoramiento legal y otro tipo de asistencia.