El leonés Luis Mateo Diez recibe el VII Premio de la Crítica de Castilla y León de 2008 por su novela ‘Los frutos de la niebla’
El escritor Luis Mateo Diez en una de las dependencias de San Marcos . MAURICIO PEÑA
Fulgencio Fernández León
No hay nada más agradable que una buena noticia”. Con su particular sentido del humor y el agradecimiento recibe Luis Mateo Diez un nuevo galardón queayer mismo le concedieron: El VII Premio de la Crítica de Castilla y León por su obra ‘Los frutos de la niebla’, un galardón creado por la Fundación Instituto Castellano y Leonés de la Lengua para premiar la obra de un escritor de la Comunidad Autónoma publicada durante el 2008. Para el escritor lacianiego es una satisfacción añadida el hecho de que sea precisamente ésta la novela premiada. “Cierra un periodo narrativo largo e intenso en mi obra. Han sido un buen número de historias que he ido escribiendo desde hace más de una década, novelas cortas que me han permitido realizar todo tipo de experimentos literarios, he disfrutado mucho pero creo que ha sido un proyecto bastante ambicioso”.
También es agradable paraLuis Mateo Diez que el premio —“al que no me he presentado, pues hace años que no concurro a ningún galardón”— se lo hayan concedido los críticos de su tierra. “Siempre resulta más entrañable aquello que llega desde la cercanía”. Fue un jurado muy amplio, integrado por 21 miembros, entre los que estaban representantes de los medios de comunicación de las nueve provincias de Castilla y León, críticos literarios y profesores universitarios, que señalaron en su deliberación que “el ganador cuenta con una obra literaria que crece y sorprende” y lo calificó de “uno de los mejores escritores en activo de Castilla y León”. Se trata de un premio “absolutamente merecido”, recalcó Charo Ruano, mientras que el profesor González Boixo señaló que “éste era el momento oportuno para premiar a uno de los mejores escritores de toda España”.
También el galardonado cree que el reconocimiento le llega en un buen momento pues “son muchos los lectores de mi obra que coinciden en señalar que estoy en mi madurez literaria, expresión que recojo como lo que es, un halago, pero que me produce zozobra e inseguridad sobre lo que podrá llegar después. Soy consciente de que estoy en un momento en el que me dejo llevar por la imaginación y segrego mucha materia literaria, tengo muchas historias en la cabeza y tengo proyectos, pero también me gustaría tener la lucidez de saber cuando llega el momento de decir ‘aquí se termina’ y esto se ha acabado”.