Denuncia la cuestionada labor arbitral ante el Veszprem
Alilovic intenta parar el lanzamiento de un jugador del Veszprem. M. PEÑA
J. Callado León
Primero fue Jordi Ribera en caliente nada más finalizar el partido de Liga de Campeones el que no se mordió la lengua a la hora de señalar que el tema arbitral en la competición europea era una “mafia” y ahora ha sido el propio presidente saliente de la entidad Juan Arias el que ha dado un paso más presentando una queja formal en la EHF (Federación Europea de Balonmano) donde se critica muy duramente la actuación arbitral de los eslovenos Repensek y Pozeznik.
La directiva del ademar basa su queja en los desastrosos dos últimos minutos donde se produjeron numerosas irregularidades ante la permisidad del delegado federativo de la EHF.
Juan Arias está molesto. “Tan solo queremos dejar constancia del cúmulo de circunstancias que se produjeron en los dos últimos minutos del partido, con decisiones arbitrales claramente erróneas y que perjudicaron a nuestro equipo”, explica el presidente dolido por la adulteración que se vive cada año en esta competición.
Juan Arias ha ido más allá. Reconoce queno espera ningún tipo de cambio en esta situación, ya que cree que los responsables que ocupan estos cargos “están en ellos casi de por vida y se aferran al sillón a costa de cualquier cosa”, aunque insistió en que el Ademar “no tiene intención de entrar en el juego de prebendas y regalos, porque su trato siempre ha sido exquisito”. Una situación que está al orden del día desde hace muchos años, pero que nadie ha sido capaz de denunciar cuando los colegiados designados para dirigir partidos reciben importante y caros regalos de los equipos anfitriones.
La queja se centra en esos dos minutos donde los colegiados permitieron que el Veszprem jugara hasta con ocho jugadores, algo que tuvo que advertir el banquillo del Ademar y no el delegado de la EHF que ni se enteró. Además, las exclusiones de Chernov y de Krivochlykov no se ajustaban al reglamento.