UNA IMAGEN Y 255 PALABRAS

Con el tiempo |
Su mundo es otro. Su reino tampoco es de este mundo, como el de aquel que nació de una paloma. Tiene la suerte de poder vivir de espaldas al mundo de los demás y estar tranquilo pues aún no sabe que la realidad es traicionera y ataca por detrás. Todos viven pendientes de la cancha, de los que en ella se baten el cobre y hasta hay quien afirma que defienden el honor de una ciudad y el orgullo de una tribu. A él no le preocupa, sigue de espaldas, ni siquiera imagina lo que es el honor y no sabe lo que traicionan las patrias, porque su patria, que es su madre, jamás decepciona. Su mundo es uno y el de todos los demás es otro, que nada tienen que ver, que miran uno para cada lado. Tan conscientes son de que no se entienden que cuando le hablan lo hacen cambiando la voz, con carantoñas que a nadie más regalan, como si no quisieran que el niño sospechara la realidad de los que miran para el otro lado, para la cancha. Pero crecerá, abandonará el paraíso de la infancia y se dará la vuelta. Mirará para el centro de la cancha y hasta se sumará a las voces de quienes creen que allí, en medio, un croata, un yugoslavo, un ruso, un asturiano y un catalán defienden la esencia de la ciudad, representan el honor de esta tierra. Así es la realidad. A nadie se le permite mirar siempre para el otro lado. |
![]() Mauricio Peña |
![]() Fulgencio Fernández |
|---|---|---|