El monumento que honra a la monarquía leonesa no vive su mejor momento.
M.C.C. León
Casi fue un monumento político cuando el entonces alcalde de León, Juan Morano, planteó su construcción en un espacio que durante muchas décadas ocupó uno de aquellos bares de paso camino de la estación de Renfe. A las puertas del 1.100 aniversario del Reino de León, el primer reconocimiento público a la monarquía leonesa en tiempos de la democracia no vive su mejor momento. Ni está iluminado, ni muy limpio, aunque en los últimos meses se aprecia un mayor cuidado desde que los leonesistas alcanzaron el poder en el Ayuntamiento en coalición con el PSOE. Hasta tiene una especie de caja amarilla que nadie sabe qué es.
Y es que los monumentos leonesistas de la ciudad de León no tienen mucha suerte. En el olvido quedó el que se pretendía levantar en homenaje a las Cortes de León en el primer tercio del siglo XX. Se presentó en la Exposición Universal de Barcelona, en 1929. La propuesta incluía una gran columna y un grupo escultórico a sus pies, obra deHonorato García Luengo. El Ayuntamiento de León aprobó el proyecto e incluso eligió el lugar para su instalación, la plaza de las Cortes Leonesas, pero nunca se hizo.
Tuvieron que pasar más de seis décadas, hasta la remodelación de la plaza, hace un par de años, para que un monumento recordara aquel acontecimiento, obra del escultor leonés Juan Carlos Uriarte. Pero esa ya es otra historia.
La del monumento a los Reyes de León es también la historia delabandono de una zona, que ahora ha sido incluida en el plan de Zapatero, pero que durante los últimos años ha estado demasiado abandonada para ser centro y entrada a la ciudad nada menos que por la plaza de Guzmán.
El monumento a los Reyes de León se convirtió durante la década de los 80 y ya en menor medida en los años 90 del siglo pasado en símbolo de la contestación al poder autonómico. Con los años, no sólo ahora, su presencia y su importancia han ido cayendo. Ahora queda también fuera de las conmemoraciones del 1.100 aniversario del Reino de León, aunque esté dedicado a quienes hicieron posible aquel cónclave histórico.