La aprobación del Consorcio para el Transporte Urbano de León y su área metropolitana es vital para una ciudad que se ha extendido en los últimos años por una decena de municipios limítrofes. León no es hoy sólo León capital sino un gran área que forman San Andrés del Rabanedo, Villaquilambre, Sariegos, Valverde de la Virgen, Valdelafuente... Sin embargo, el antiguo alfoz mantiene estructuras de hace 30 años, como líneas de autobuses que no tienen en cuenta destinos prioritarios de sus habitantes, como la Universidad o los hospitales, normas urbanísticas que hacen que al lado de una casa de una planta se levante un edificio de diez, o servicios que, mancomunados, tendrían un menor coste para las maltrechas arcas municipales. Desde hace años, la Consejería de Fomento y los ayuntamientos afectados negocian un nuevo modelo que incluiría novedades como una tarjeta de pago único o líneas más racionales. Sin embargo, nadie hasta hoy ha sido capaz de desbloquear las negociaciones por intereses contrapuestos como el peso de cada municipio en la nueva estructura organizativa y, sobre todo, la financiación. Es ya hora de que la Junta, pero también los alcaldes, hagan un esfuerzo final por llegar a un acuerdo. Los ciudadanos se lo agradecerán porque el Consorcio del Transporte beneficiará a muchos vecinos de León y su área metropolitana. Beneficiará a los que utilicen la nueva red de autobuses y también a un problema creciente como el tráfico, que hace de León una ciudad saturada en horas punta. La crisis del sector inmobiliario ha frenado en buena medida el desarrollo urbanístico de León y su alfoz , pero no puede detener para nada el nacimiento de una nueva realidad urbana que es más que evidente.