Logo de la-cronica.net


TEATRO / Función

El amor y la soledad, motivos de ‘El mal de la muerte’

La compañía cántabra Quasar Teatro adapta un relato de Marguerite Duras en su nuevo montaje, que hoy podrá verse en El Albéitar

Los dos intérpretes de ‘El mal de la muerte, en plena representación de la obra.

L. Castellanos León
Nacho Fernández y Mónica González son los protagonistas de ‘El mal de la muerte’, la adaptación que de un relato de Marguerite Duras ha llevado a cabo, bajo dirección de Sandro Cordero, la compañía cántabra Quasar Teatro, que hoy, a partir de las 21 horas y con entradas a 6 euros (los miembros de la comunidad universitaria tendrán acceso gratuito), la representará en El Albéitar.
El protagonista de la acción, alguien que no conoce el amor, decide alquilar por noches a una mujer para, a través del sexo, tratar de dar sentido a una vida que se le apaga. La obra gira finalmente en torno a tres paradigmas: hombre-mujer, amor-desamor y felicidad-insatisfacción. A lo largo de la función, se habla sobre todo de amor, de sexo y de erotismo. También de soledad. “La historia expone una relación inusual entre un hombre y una mujer, donde ambos rompen no sólo con la idea de una relación normal, sino también con la de una que no lo es”, se comenta desde la compañía. “El erotismo, en este caso entendido como un camino equivocado a la felicidad, es sobre todo reflejo de sentimientos culpables entramados en otros, como el deseo de morir y nomorir”.
Se trata, sin duda alguna, de un montaje cargado de matices que obliga a su pareja de actores a una enorme exigencia y entrega. Mónica González, uno de ellos, fue fundadora de Quasar en 2004 junto con el actor, director y dramaturgo Roberto Sánchez y la actriz y atrezzista Rosana de la Torre con ánimo de desarrollar líneas creativas propias y personales y convertir el grupo en espacio de experimentación escénica, libre de las imposiciones del mercado. Desde entonces, ha producido varios espectáculos, entre ellos ‘Dime que todo está bien’, ‘Puerta abierta’, ‘Pam!, vino y postre’ o ‘Los viajes de Petit’, algunos de ellos dirigidos al público infantil como consecuencia de su deseo de aproximar el hecho teatral a todo tipo de espectadores.
Sandro Cordero, cuya vinculación con el medio teatral ha tenido lugar principalmente bajo la tutela de Santiago Sánchez —director de L’Om-Imprebís— y siempre en calidad de actor, realiza su primera dirección en ‘El mal de la muerte’. El ha ideado una puesta en escena que pone especial énfasis en el trabajo de los actores ahondando en los tres paradigmas antescitados que danfundamento y articulan todo el montaje.
De esta manera, y siempre sometidos a un régimen de trabajo exhaustivo y riguroso,Nacho Fernández y Mónica González se meten en la piel de personajes de indiscutible complejidad como los que participan en ‘El mal de la muerte’. Son dos papeles llenos de aristas y matices que obligan a sus intérpretes a un gran esfuerzo que acaba consumándose sobre el escenario. Sexo, amor, erotismo, muerte... Son elementos que se van citando sobre el escenario y que insisten en la caracterización de un espectáculo que, finalmente, da cuenta de los anhelos y deseos creativos de una compañía entregada al oficio teatral eludiendo la autocomplacencia y asumiendo una variedad amplia de riesgos.

Publicidad
pix
publi
pix

© Promociones Periodísticas Leonesas, S.A.
Moisés de León, 49-bajo 24006 León (España)

Correos de La Crónica