Hugo González cumple el lunes 4 años y es el primer hombre de 5 generaciones que aún viven
Las cinco generaciones juntas.
Fulgencio Fernández León
Hugo cumple el lunes 4 años y todavía no tiene muy claro que el hombre de la casa de cinco generaciones, que tal vez por eso es el más mimado, le dejan ser malo como la tiña y le ríen las trastadas. “Es la bomba”, dice su abuela Begoña, que llegó a esta categoría que parece destinada a jubiladas y señoras mayores con sólo 39 años.
Pero, sobre todo, es el juguete de su tatarabuela y su bisabuela —la tatabuela y la bisa, que dice él— que con 93 y 66 años no son solamente muy jóvenes para su condición si no que gozan de una excelente salud que les permite disfrutar del primer varón que llegó a la familia. Cuando el chaval corre por los parques de Nava o Villaquilambre, donde viven, ellas recuerdan lo que ha cambiado todo, nada que ver con sus infancias en Senra, en las tierras altas de Omaña, un pueblo que siempre tienen en sus recuerdos y al que han regresado con frecuencia. “Desde el año pasado algo menos porque a la tatarabuela se le murió el hijo que vivía allí y es duro para ella volver sin él”. Se le acumularían muchos recuerdos, los del hijo y los de la vida que llevaron allí, dura como la de tantas generaciones pero cargada de nostalgias agradables. Imágenes de los trabajos en el campo, de la carnicería y la panadería que la familia regentó en aquella localidad pues siempre fueron gentes emprendedoras y trabajadoras.
La primera generación que vino a trabajar y vivir en León fue la de la abuela Estrella, hace 13 años. “Con 18 años ya tuve a Aroa, la madre de Hugo, y ella tuvo al niño con 21”. Así se suman cinco generaciones en menos en noventa años, todo un récord, y más en estos tiempos en los que las generaciones se van espaciando cada vez más.
Cinco generaciones que el lunes estarán en torno a Hugo, el primer varón. Ellos y otros muchos miembros de la familia, entre los que destacarán también su padre Mauro y su tío Fernando, el espejo en el que se mira el niño. “Todo lo quiere como su tío Fernando, una moto como la de Fernando, un coche como el de Fernando, comer lo que le gusta a él... Todo es Fernando”.
Y Fernando también es, curiosamente, un personaje. Es el luchador Fernando Martínez, ‘El Rubio’ de Campohermoso o ‘Fernandito’, un luchador de raza, imprevisible, capaz de todo y, a veces, de nada. Él es el único que ha sido capaz la pasada liga de verano de Lucha Leonesa de derrotar a Héctor García, ‘El Divino’, que llevaba dos años sin conocer la derrota.Y Hugo quiere ser como él.
Si entrena algo más, mejor.