No son ni una asociación ni siquiera una plataforma. Simplemente un movimiento vecinal que cada día suma más adeptos para que los árboles de Papalaguinda sean conservados. M. MARCOS
M.C.C. León
No quieren polémicas, ni pertenecen a partidos ni movimientos políticos, ni están implicados en asociaciones... Son simples vecinos de León, como explica su portavoz, María Teresa Mayoral.Su lucha son unos imponentes árboles en la vieja pérgola del paseo de Papalaguinda, “atrapados por unas trepadoras que acabarán asfixiándolos”, señalan en un escrito que hace unos días han dirigido al Procurador del Común.
En una ciudad tan dividida social y políticamente como León, sorprende la lucha de estos ‘enamorados’ del medio ambiente. Amas de casa, estudiantes, profesionales... “Llevamos mucho tiempo solicitando a la Concejalía (de Medio Ambiente), personalmente y por escrito, que poden las trepadoras a la altura de la pérgola, porque están cubriendo los árboles”, explica María Teresa Mayoral. En el Ayuntamiento, según exponen al Defensor del Pueblo de la Comunidad, les prometieron podarlas en octubre de 2008, “pero hasta la fecha no han hecho nada, con el agravante de que una rama de estos árboles se ha roto y ha caído encima de la pérgola. ¿Qué hubiera pasado si hubiera caído al suelo, en un lugar transitado? Por que allí no sólo pasa la gente que va a la estación de autobuses, sino también gente que pasea por el parque”.
La pregunta pendiente es por qué unos vecinos que, además, no viven en la zona, se meten en una lucha como ésta. La respuesta es siempre la misma: “Los árboles son imprescindibles para la vida; sólo por eso deberíamos salvarlos. En este caso, además, también es para evitar males mayores”.
Lo último que han sabido es que el Ayuntamiento no quiere podar las enredaderas porque son de una especie protegida. “Tampoco queremos hacer culpable a nadie. Nosotros lo único que queremos es que León tenga más en cuenta su patrimonio natural”, explica su portavoz.
Ya llevan en la lucha más de un año. Siguen tocando todas las puertas a la espera de que alguien les diga algo. No miran para nadie, ni critican a nadie. No tienen página web, ni un número de contacto. Pero cada vez son más. El boca a boca está empezando a funcionar en la recogida de firmas. ¿No es algo especial en una ciudad como León?