El Plan General de Ordenación Urbana prevé que la población superará los 46.000 habitantes en una plazo de 26 años
Actualmente la línea de Feve es una infraestructura que divide el municipio. MAURICIO PEÑA
Alfonso Martínez Villaquilambre
El proyecto del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) del municipio de Villaquilambre establece un hipotético crecimiento que le llevaría a superar los 46.000 habitantes en un plazo de 26 años. La gran zona de desarrollo será la extensa franja de terreno que separa los dos grandes ejes que vertebran el municipio, es decir, la carretera de Santander y la León-Collanzo.
Esta zona podría albergar, según explica el concejal de Urbanismo, Jesús García Flórez, más de 15.000 viviendas. Concretamente, el texto contempla 13.788 en suelo urbanizable, de las cuales el 30% serán de protección oficial, y otras 1.470 en suelo urbanizable no consolidado.
En cualquier caso, aunque el PGOU nace con el objetivo de acercarse al concepto de ciudad, se pretende respetar y mantener la identidad de cada pueblo que forma parte del municipio.
Para cumplir este objetivo, el PGOU fija las bases para la implantación del modelo Cittá Slow en el municipio. En este sentido, una de las principales iniciativas es la protección de los núcleos tradicionales para la preservación de su carácter dentro de las áreas urbanas.
Mantener lo rural
Se considera necesario conservar el carácter rural de los núcleos del norte del municipio (Villasinta, Robledo de Torío, Villanueva del Árbol, Canaleja y Castrillino), dado que su tejido urbano y la tipología de sus edificaciones presentan valores que deben ser preservados del desarrollo urbanístico del sur.
Además, se ha establecido una ordenanza específica que regula la edificación en los ámbitos que se identifican con el casco tradicional en cada uno de los núcleos de población. De esta forma, se evitará la degradación de la imagen de dichos núcleos, provocada por ordenanzas anteriores, en cuanto a número de alturas y medianeras. Una situación que desgraciadamente se ha repetido en las últimas décadas en numerosos ayuntamientos de la provincia y que ha degradado notablemente su imagen.
Otras iniciativas contempladas en el Plan General de Ordenación Urbana para adaptar Villaquilambre al modelo Cittá Slow pasan por reducir el ruido del tráfico en los núcleos tradicionales, aumentar la superficie de zonas verdes y calles peatonales, preservar la estética y el fomento de la relación de vecindad, disminuir la velocidad en los cascos urbanos, recuperar la calle para el ciudadano minimizando lo más posible la presencia de coches, potenciar la depuración de aguas y recogida selectiva y reciclaje de basuras, evitar el deterioro ecológico y recuperar la huerta tradicional.