Un total de 6.000 familias leonesas se han beneficiado en los últimos dos años de las ayudas a la natalidad del Gobierno y de la Junta, a una media de 3.000 euros por familia. Este tipo de ayudas, puestas en marcha en plena euforia económica con el fin de fomentar la natalidad, están siendo ahora un importante colchón económico para las familias más necesitadas, que son precisamente aquellas que tienen a su cargo uno o varios hijos y también serán un aliciente para aquellos que, a pesar de la crisis, no deseen renunciar a ser padres. Las ayudas, comportan un total de 17 millones de euros en León, de los que 13 corresponden al Estado y el resto a la Junta. Ahora por parte de la Administración autonómica se quieren incrementar hasta llegar a los 9.000 euros a las familias con menores ingresos y mayor número de hijos. Este tipo de medidas pueden y deben verse incrementadas en los próximos años como garantía social ante la depresión económica, ya que la garantía de todas las necesidades de la infancia, desde la alimentación, la médica y la educativa, es un derecho irrenunciable por muy mal que vaya la economía general del país. En este sentido debería investigarse y poner solución a muchos casos de niños de inmigrantes que, debido a la precaria situación laboral y legal de sus padres, corren serio peligro de miseria. En España el avance de las ayudas a la infancia en estos dos años ha sido significativo; sin embargo, el presupuesto destinado a este fin apenas supone el 0,7% del PIB, mientras que en la vecina Francia se multiplica por cuatro. El camino a seguir deberá fijarse en prolongar las ayudas más allá del nacimiento y los primeros años para garantizar una nueva generación sin necesidades graves.