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GASTRONOMÍA / Para comer en casa

El mejor amigo... el pan

“No hay comida sin pan”, dice el tan viejo como real dicho

Las panaderías comenzaron a ser grandes industrias a comienzos del siglo XX, como la leonesa de la fotografía.

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Benito Gómez Gegúndez León
La fabricación del pan data de la más remota antigüedad y sus referencias históricas se conocen desde el antiguo Egipto, unos cuatro mil años antes de Cristo. En esa época el pan era repartido por los propios panaderos en el mismo lugar donde lo fabricaban, costumbre que se mantuvo hasta casi la mitad de la Edad Media, así se crean gremios profesionales y se reglamenta el número de panaderías, mediante una prueba de su competencia; prueba ésta a la que eran también sometidos los aprendices cuando por fallecimiento de los maestros panaderos tenían que sustituirles.
Posteriormente fueron apareciendo las primeras leyes sanitarias para la venta al público, y con ello, la aparición de armarios y estanterías adecuadas para la exhibición y venta de pan. Pero no es hasta el siglo XX, cuando la panadería se convierte en una gran industria, al mismo tiempo que se perfeccionan las maneras de fabricación, también se logra que las panaderías sean más higiénicas, logrando que sean agradables y limpios establecimientos comerciales.
No hay comida sin pan. Aunque ahora la gente come menos pan, no falta jamás en la mesa por modesta que sea ésta. El pan es el amigo que encontramos cada día en nuestra mesa. Desde los lujosos restaurantes hasta las populares tabernas y en cada hogar, el pan, en sus más diversas variedades, hace acto de presencia, recordando una amistad que ha de prolongarse toda una vida. Ya no es un secreto que hoy en día se come menos pan. Esto es algo que preocupa a los nutricionistas, y claro está, a los industriales panaderos, que si conservan sus ventas no están en relación con el aumento de la población. Pero la cosa es así. Algunos insisten en que de unos años a esta parte se ha creado una psicosis respecto al pan en aquellas personas gruesas o que viven pendientes de su esbeltez y figura. Pero una cosa es cierta: el pan por si solo no hace engordar. En varios estudios efectuados por nutricionistas de fama mundial, se llegóa la conclusión, de que el buen equilibrio que constituye una comida acompañada con pan, evita la formación de grasas superfluas. Es más los mismos análisis, demostraron que las personas que tomaban pan en las comidas, tenían una flora intestinal excelente. El pan debe de recuperar el lugar perdido dentro de la alimentación diaria. Hoy tenemos una gran variedad de pan, para todos los gustos y con presentaciones llamativas, para su consumo, a la vez que con distintos sabores y texturas que sería muy difícil no encontrar un tipo de pan a nuestro gusto.
Muchos son los refranes que hacen alusión al pan. No citaré todos, pero sí los más frecuentes y conocidos.
Contigo pan y cebolla. Se dice en exaltación del desinterés de los enamorados.
Con tu pan te lo comas. Le decimos al obra a disgusto nuestro para desentendernos de las consecuencias. Ganarás el pan con el sudor de tu frente, aunque algunos confundan los términos y sin decirlo, pero practicándolo, se lo ganen con el sudor del de enfrente. Y es que sin pan no podemos vivir. Ni siquiera sin él podemos ser hipócritas, porque incluso nos invita a decir como anticipo de nuestra sinceridad sin tapujos: Al pan, pan y al vino, vino.

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