La Junta y Cruz Roja buscan familias de acogimiento. Elena y Mercedes cuentan su experiencia
Elena y Mercedes, el pasado viernes, en una céntrica cafetería de León. MAURICIO PEÑA
Manuel C. Cachafeiro León
Abren su casa por solidaridad, aunque no siempre conserven el cariño de quien han acogido durante años. Un programa de la Junta, en colaboración con Cruz Roja, busca padres y madres de acogida en León. Personas dispuestas a compartir su vida diaria con niños y niñas abandonados, o que provienen de eso que ahora se llaman familias desestructuradas.
Elena es una de esas leonesas que se han sumado a la iniciativa. Lleva ya años y tiene experiencias de todo tipo. Ahora acoge en su casa de El Caminón, en Villaobispo, a un bebé de 8 meses. Su madre, colombiana, trabaja y no puede atenderle todo el día. “Al principio fue difícil, porque yo quería que su madre confiara en mí. Ahora tengo pena porque dentro de poco marchará de casa”, dice Elena con cierta pena.
Ésta es ya su cuarta experiencia de acogimiento. “Es muy positivo, pero también duro”, confiesa. En su casa también tuvo dos hermanos —uno vivió en su casa 8 años— y una chica que reside ahora en un colegio con 16 años, pero que de vez en cuando pasa fines de semana en Villaobispo. En su caso, se decidió porque sólo tenía una hija biológica que ahora tiene 13 años.
Mercedes, otra leonesa con niños de acogida, tiene tres hijos. En su casa acoge a otros dos, de 16 y 9 años. En su caso fueron sus propios hijos los que le pidieron que ayudara a estos niños. “Si pudiera acogería más. Siempre he estado acostumbrada a tener gente en casa”, comenta.
La Gerencia de Servicios Sociales de la Junta y Cruz Roja Castilla y León han redoblado sus esfuerzos en las últimas semanas para buscar “una alternativa al internamiento en centros de niños a los que sus padres biológicos no pueden ofrecer las atenciones necesarias”, según explican fuentes de la Junta. La campaña pretende concienciar a la población de la demanda de familias que existe para poder atender a todos los menores desprotegidos de Castilla y León, de los que más de la mitad continúan internados en centros residenciales.
Desde el año 1995, fecha en que se inició este programa, hasta 2001, el porcentaje de niños acogidos por familias ha aumentado progresivamente, de un 30 por ciento a un 48 por ciento, en proporción inversa al régimen de internamiento, que disminuyó de un 70 por ciento a un 52 por ciento, según un informe publicado por la agencia Ical. El objetivo del Plan Regional de Protección y Atención a la Infancia es potenciar el tipo de acogimiento familiar frente al residencial.
Cualquier persona o núcleo familiar puede solicitar su participación en este programa, con el objetivo de acoger en sus hogares a uno o varios menores de forma temporal. Los padres acogedores reciben orientación y asesoramiento para facilitar la integración del niño, formación, apoyo técnico y económico durante el periodo de acogida y también, como novedad, miembros de la Cruz Roja atenderán vía telefónica cualquier situación de emergencia que se produzca con estos menores.
Los tipos más frecuentes de acogimiento, en cuanto a la relación previa del niño con sus acogedores, son las familias extensas, cuando el menor pasa a vivir con tíos o abuelos, y las ajenas.
Por otro lado, los niños pueden ser normalizados o especializados. Los últimos requieren una mayor atención y dedicación, ya que pueden tener problemas de salud, de aprendizaje, de conducta, minusvalías psíquicas, físicas o sensoriales, e incluso ser portadores de anticuerpos del Sida. En el año 2001, el 42 por ciento de los niños acogidos sufrían alguna de estas características especiales.
El convenio firmado entre Cruz Roja y la Gerencia de Servicios Sociales pretende sensibilizar y captar familias para el acogimiento.
En León cada vez son más las familias solidarias. Basta con pasar por la sede de Cruz Roja, en el parque del Cid, o por la sede de Asuntos Sociales, en Colón. Sólo hay que dar el paso.
Los últimos datos muestran una evolución positiva. Casi el 30 por ciento de los casos de acogimiento son de personas que no guardan ningún parentesco con el niño, mientras que en el resto –en términos absolutos– lo fue por personas con las que los menores guardaban algún tipo de relación.
No es fácil. Pero tampoco es un imposible. Por eso desde Cruz Roja su presidente, José Varela, insiste en la necesidad de que cada vez más leoneses se comprometan en actividades solidarias. Y que mejor que con menores que tienen derecho a tener una oportunidad en una sociedad que no es fácil para ellos. Una familia es muy importante. “Hay que ser solidarios”, insisten Mercedes y Elena.