Los voluntarios de la Unidad de Respiro ayudan a enfermos y familiares
La Unidad de Respiro de La Robla celebró el pasado viernes una jornada de puertas abiertas en la que no faltaron los familiares de los enfermos. E. NIÑO
Estefanía Niño La Robla
El pasado viernes día 20, la Unidad de Respiro de La Robla, celebró una jornada de puertas abiertas. Se trata de una de las actividades enmarcadas dentro de la I Semana de Alzheimer, cuyo objetivo es dar a conocer en qué consiste esta dolencia, cada día más extendida.
Un continuo goteo de gente se acercó al lugar, situado en la segunda planta del Hogar del Pensionista de La Robla. La Unidad de Respiro abrió sus puertas hace varios años, y tras ella destaca el trabajo de los voluntarios, que día a día y sin pedir nada a cambio, ayudan tanto a los enfermos de Alzheimer como a sus familias. Los voluntarios destacaron que no reciben una prestación económica por su trabajo, pero que éste se ve recompensado con creces. En este sentido apuntaron que “es muy bonito ver como los enfermos agradecen el rato que está con nosotros y la ternura que muestran”. Los voluntarios son la columna vertebral de este centro, y con su buena voluntad, y un pequeño esfuerzo para obtener una mínima preparación, ponen una sonrisa al día a día de estos enfermos.
El grupo de Voluntariado de apoyo a la Unidad de Respiro esta formado por 12 personas, de edades comprendidas entre los 50 y 70 años. Su labor consiste en “atender a las personas que asisten a la unidad, realizando con ellos actividades de psicomotricidad, estimulación del lenguaje, la memoria, orientación en el espacio y en el tiempo, juegos colectivos, y dándoles mucho cariño, haciendo que este tiempo sea de felicidad y relación positiva con otras personas”. El horario de la Unidad es de lunes a viernes de 16:00 a 19:00 horas, además, 2 días por semana acuden profesionales que marcan las directrices y pautas a llevar a cabo.
La concejala de Asuntos Sociales, Celina Escapa, recalcó que “esta unidad no está solo dirigida a los enfermos de Alzehimer, también pueden venir gente que no padezca esta enfermedad, gente que tiene algunos ‘despistes’ para estimular la memoria mediante actividades”. La concejala apuntó que no es necesario residir en La Robla para disfrutar de este servicio, ya que han tenido ‘alumnos’ de municipios como La Pola de Gordón.