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PATRIMONIO / La herencia romana de León (VI). Lancia

Lancia, una historia escrita debajo de la tierra

El hecho de que no haya ninguna ciudad moderna sobre los restos de Lancia permite que sucesivas excavaciones vayan descubriendo nuevos hallazgos y conociendo toda su historia

Jesús Celis, el gran estudioso de la ciudad de Lancia, muestra algunos de los restos de la misma.

Fulgencio Fernández León
La arqueología, la investigación histórica en general, es todo un mundo, que parece casi mágico para quienes lo desconocemos en profundidad. A veces hacen afirmaciones que nos parecen llamativas y resultan ser lógica pura. Jesús Celis, actual director del Instituto Leonés de Cultura pero antes arqueólogo de la Diputación, suele afirmar: “Mejor restos tapados que restos robados o expoliados”.
Algún ejemplo aclara lo quequiere decir. La villa romana de Quintana del Marco (por citar un ejemplo) dejó al descubierto todos sus tesoros, especialmente sus mosaicos, y allí ocurrió de todo: piezas que acabaron en casas particulares, en vertederos, compradores de gangas que se llevaron furgonetas llenas, algunas piezas que fueron a un museo, en el mejor de los casos... Desde luego, mejor tapados.
Lancia podría ser el ejemplo contrario. Tapada en su mayor parte debajo de las tierras que rodean a los pocos metros excavadosson un libro abierto de cara al futuro. En cada excavación habrá un hallazgo... siempre que se pueda realizar la excavación porque el gran problema de estos restos es que se encuentran en terrenos privados y nadie parece dispuesto a adquirirlos, por el sistema que sea, y ponerlos a disposición de los investigadores.
La gran ventaja de estos restos es que no tienen una ciudad ‘nueva’ sobre ellos, una metrópolis, lo que permite conservarlos intactos. La desventaja es que, poco a poco, se pueden ir dañando: un arado demasiado profundo, las obras de una autovía, expoliadores incontrolados...
Jesús Celis, gran estudioso de este yacimiento arqueológico recuerda que las primeras noticias sobre Lancia datan del siglo XVI, y las primeras excavaciones se realizaron en 1863, a las que siguieron nuevas investigaciones arqueológicas en 1867, 1886, 1887 y 1919. En los años cincuenta y sesenta del siglo XX se realizaron nuevas excavaciones, que se interrumpirían hasta hace doce años, cuando el Instituto Leonés de cultura comenzó nuevas investigaciones. Por allí pasaron investigadores como Saavedra, Ricardo Velázquez Bosco, el Padre Fita, Gago Rabanal, J. Sanz Martínez, Antonio Blázquez, José María Luengo, Eladio Isla, Carmen García Merino, Manuel Abad y, sobre todo, Francisco Jordá Cerdá, a quien ya homenajeó Celis en alguna ocasión. Desde hace 12 años el ILC viene realizando durante los veranos nuevas excavaciones en los terrenos cerrados y adquiridos por la Diputación y cada año se producen nuevos hallazgos, nuevos descubrimientos, nuevas teorías. De ellas nos habla quien ha estado dirigiendo los trabajos, el citado Jesús Celis, o co-dirigiendo, con Jesús Liz, catedrático de Arqueología de la Universidad de Salamanca.
Sobre Lancia siempre se ha dicho un tópico, que era la capital de los astures. Tanto Celis como Linz lo desmienten: “No fue capital de los astures porque éstos no tenía una organización política centralizada; sí era, en cambio, la urbe central de los lancienses, poderoso grupo astur que ocupaba el valle del Esla”.Dice Celis que los astures son los grandes desconocidos: “No tenían una identidad étnica o cultural definida, como los cántabros o los vacceos. Tampoco eranun pueblo homogéneo ni tienen organización política; su organización llega apartir de Roma” pues, señalan, “Lancia fue un importante poblado prerromano, del siglo II y I a.C., una gran urbe que fue tomada por los romanos, pero no destruido pues pactaron con ellos”.
Parece que en la primera mitad del siglo I la ciudad tenía escasa actividad, pero la fue adquiriendo a partir de la segunda mitad y en esta época se construyeron las termas y mercados, cuyos restos se han ido descubriendo, como los de una de las calles. Las excavaciones realizadas en los años 2007 y 2008 ofrecieron nuevos datos, los hallazgos ‘venían con mensaje’: “Parece evidente que la ciudad astur-romana tuvo un período de renacimiento entre los siglos III-IV,según se de los hallazgos de mármoles, monedas, bronces y restos de capiteles. También se han descubierto edificios nuevos, se ha conocido la superposición estratigráfica de construcciones de distintas épocas, unas de los siglos III-IV y debajo están los del siglo II y finales del I”.
Cada nueva excavación surgen nuevos hallazgos. También se han realizado vuelos de arqueología aérea que han ofrecido datos muy interesantes sobre el dibujo de la vieja ciudad de Lancia, una historia escrita bajo tierra pero que va haciéndose visible poco a poco, así con los resultados de los estudios realizados al sobrevolar la zona los estudiosos ya tienen una idea muy aproximada de la extensión de la ciudad y sus alrededores, de la población que podía tener, de nuevas construcciones que se intuyen, de la distribución que tuvo el poblado astur y posteriormente el romano que lo conquistó.
Historia bajo tierra, pero que se lee.

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