La instalación de cámaras en espacios públicos es siempre un debate polémico. Frente a quienes defienden su colocación para luchar contra la delincuencia, o simplemente para mejorar el control del tráfico, hay quienes critican la usurpación de derechos ciudadanos como el derecho a la intimidad. El Ayuntamiento de León se dispone a colocar en los próximos meses nada menos que 25 cámaras en el Casco Antiguo para controlar la movilidad, en palabras del concejal de Tráfico. El viejo León –sólo hay que recorrer el barrio de Santa Marina o algunas calles del Barrio Húmedo– es víctima todos los fines de semana de actos vandálicos y gamberradas. Los vecinos, los pocos que van quedando, se quejan cada vez más de quema de contenedores, pintadas y ataques contra el patrimonio. Aunque la Policía Nacional y Local redoblan los sábados y domingos la vigilancia en la zona, no siempre llegan a tiempo ante la actuación de vándalos esporádicos que sólo quieren hacer daño a los bienes comunes. La instalación de cámaras de seguridad es más que necesaria en el casco histórico de León. Una ciudad como León no puede seguir ofreciendo una imagen de deterioro en su zona monumental. Por otro lado, en muchas ciudades de España se están tomando decisiones muy parecidas. No es que en León se vaya a poner en marcha un programa pionero. En muchas otras localidades no ha quedado otro remedio que una medida así. El vandalismo es una lacra en grandes y pequeños pueblos por todos los rincones del país. Seguramente surjan voces críticas. Voces que critiquen la intromisión en derechos ciudadanos. Es normal que todo el mundo no piense igual. Ahora, ¿hay otra alternativa contra los vándalos de fin de semana?