Todavía no está cerrado el plazo. La Junta calcula que se autorizarán 60 corros, como el año pasado. Pero los barateros ya no ven tanta pasión
Un viejo baratero muestra las monedas que sirven para el juego más tradicional de la Semana Santa en la provincia de León. ARCHIVO
Manuel C. Cachafeiro León
Miguel será un año más el baratero del corro de chapas en el bar Miserias de León, uno de los más tradicionales de la capital leonesa. Para ser baratero hay que “ser honrado y responsable”, dice. Dos condiciones para cuadrar el dinero de un juego perseguido durante décadas y que es legal desde hace siete años, aunque sólo durante tres días, el Jueves, el Viernes y el Sábado Santo.
Miguel, que lleva más de 30 años en esto, anuncia también que la crisis se notará. “Ya se notó el año pasado, aunque ya sabe usted que siempre hay una excepción. La gente le gusta apostar 30, 50 euros. Es una tradición”, comenta.
Elaño pasado, la Junta de Castilla y León concedió 159 autorizaciones para el juego de las chapas en Semana Santa. 57 en la provincia de Valladolid, 51 en León, 32 en Palencia, siete en Zamora, seis en Burgos y uno en la provincia de Ávila. El plazo para esta próxima Semana Santa aún no está cerrado, pero la administración autonómica calcula que este año 2009 se cerrará en la provincia leonesa con un leve incremento, entre 55 y 60 autorizaciones.
El juego de las chapas sólo podrá organizarse durante el Jueves, Viernes o Sábado Santo, según indica el reglamento que lo regula, publicado en el Boletín Oficial de Castilla y León (Bocyl) el 23 de enero de 2002, que también permite su autorización durante la celebración de fiestas patronales en aquellas localidades donde este juego se practique de forma tradicional.
Los organizadores necesitan la autorización previa de la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León de la provincia que corresponda y abonar una tasa. Sólo se puede apostar dinero, nunca bienes muebles o inmuebles ni animales. No es para menos. El juego puede desarrollarse en un local cerrado o al aire libre, con requisitos como que el corro esté alejado a más de 100 metros de un centro educativo. Junto con la autorización se entrega al gestor del juego, denominado baratero, hojas de reclamaciones por triplicado que deberán estar a disposición de los jugadores del corro.
Los ‘históricos’ de este juego en León nunca pudieron imaginarse tanto papeleo para una actividad perseguida durante décadas. “Esto ya no es lo que era. Ahora tiene hasta con hojas de reclamación”, comentan en otro establecimiento de esos que se pueden considerar ‘de toda la vida’. La Ley del Juego de Castilla y León reconoce el juego de las chapas como una actividad de determinadas zonas de la Comunidad pero aún no ha establecido un reglamento. Es decir, no está prohibido ni consentido, tan solo legalizado. El reglamento que está pendiente es el que debe establecer las bases y criterios que deben seguirse para jugar.
El juego de las chapas es una de las tradiciones más enraizadas enesta época del año en León. Y no sólo la capital. La Bañeza ha sido uno de los lugares de mayor actividad. Hasta tal punto que muchos viajaban a Benavente para organizar partidas ilegales ante el acoso de la Guardia Civil en el desmantelamiento de corros ilegales.
Los defensores de las chapas sostienen que, además de ser una tradición centenaria, los jugadores siempre han aportado parte de sus ganancias para sufragar a algunas cofradías o actos concretos de la Semana Santa. De hecho es así en varias cofradías de la provincia.
Los antiguos gobernadores civiles fueron siempre los malos de la película. Unos tuvieron en cuenta la tradición e hicieron la vista gorda sobre los corros, consintiendo el juego e incluso impidiendo redadas. Otros, en cambio, condenaron a las chapas a la clandestinidad y no hace mucho tiempo. Algunas de las grandes redadas de la historia tuvieron lugar en los años 90 del siglo pasado.
Y como no llueve a gusto de todo el mundo, también algunas asociaciones de ludópatas dan la voz de alarma todos los años advirtiendo que en algunos corros se juegan cantidades millonarias, por lo que deja de ser una tradición para convertirse en un problema para los que toman parte.
Sin embargo los habituales de los corros aseguran que el juego se produce casi siempre sin incidencias y han pasado a la historia las reyertas que se producían en ocasiones donde la cifra en juego era alta o entraban en el corro jugadores profesionales.
Con crisis o sin ella, una vez depositado el dinero en el suelo, a la vista de todos, se volverán a lanzar las dos monedas al aire. Cuando el baratero las recoja, las mostrará. Si sale “cara” y en otra “cruz” se repetirá la tirada hasta que ambas queden emparejadas.