León es una de las provincias donde más se ha recordado a las víctimas
Homenaje al capitán Piñán en su pueblo de Polvoredo. ALFREDO HURTADO
L.C. León
El 26 de mayo de 2003, un avión Yakovlev 42-D de fabricación rusa se estrelló cerca del aeropuerto de Trebisonda, en Turquía, con 75 personas a bordo. Los 12 miembros de la tripulación ucraniana, un ciudadano bielorruso y 62 militares españoles que regresaban a España tras cuatro meses y medio de misión en Afganistán y Kirguizistán fallecieron en el acto, en la que es la peor tragedia del Ejército español en toda su historia en tiempo de paz.
Casi seis después, la Audiencia Nacional juzga los interrogantes que aún siguen sin aclararse. El más terrible para algunas familias, la polémica identificación de los cadáveres, sin olvidar la controvertida contratación de un avión de bandera ucraniana de bajo coste. En el juicio, que se ha venido celebrando durante toda esta semana, ya se ha puesto de manifiesto que muchos de los cuerpos fueron introducidos en los féretros sin cumplir todas las garantías.
El general Félix Sanz Roldán, jefe de Estado Mayor de la Defensa un año después de la tragedia del Yak-42, ha revelado que la cúpula militar propuso al Ministerio de Defensa, antes del funeral de Estado que se celebró dos días después del accidente, no entregar los cuerpos de los militares no identificados a sus familias hasta completarlas. Sin embargo, se celebró y los militares fallecidos fueron todos enterrados.
La Audiencia Nacional juzga atres altos mandos militares que supuestamente identificaron erróneamente 30 de los 62 militares muertos.
En el accidente fallecieron tres leoneses:Javier Gómez de la Mano, de 27 años y natural de Trobajo del Camino;Francisco Moro Aller, de 42, casado y padre de un niño, natural de Valdesogo de Arriba, y Jesús Mariano Piñán.
El Ejército del Aire y el Ayuntamiento de San Andrés del Rabanedo rindieron un homenaje al cabo Javier Gómez de la Mano con una exhibición de acrobacia aérea en las fiestas de Santiago de aquel mismo años. Un parque en Trobajo del Camino lleva también su nombre.
Francisco Moro Aller creció en Valdegoso de Arriba, también cerca de León. ‘Paco el de los Moros’, como allí le llamaban en el pueblo, ya no tiene ningún familiar en esta localidad, aunque conservan una casa que visitan muy de vez en cuando.
Los familiares del Yak-42 confían en que en el juicio salga la verdad de lo que ocurrió con las identificaciones de los cadáveres y que alguien diga que fue el entonces ministro de Defensa, Federico Trillo, quien dio la orden para no mandar ningún forense para que volvieran inmediatamente. Así lo sostiene el portavoz de la Asociación de Familiares de Víctimas del Accidente del Yak-42, Curra Ripollés, quien ha denunciado que “algunos hacen ruido para tapar el escándalo, pero a 62 muertos no se les puede callar”.
“Ellos han venido a recoger sus lágrimas en la tierra. Y estarán en formación mirando cara a cara a ese general que según dijo en sala judicial que hizo autopsias light”, señaló también el portavoz de las familias esta semana en referencia al general de Sanidad Vicente Navarro. Este general, que se sienta en el banquillo junto al comandante médico José Ramírez y el capitán médico Miguel Sáez, está acusado de dos delitos de falsificación de documentos oficiales por los que el fiscal pide penas de entre 4 años y medio y 5 años de cárcel.
No todas las familias han hablado en público. Las de León, en concreto, no han querido tener gran protagonismo. Otras en cambio sí. Curra, hermana del comandante José Manuel Ripollés, fallecido en el accidente, asegura que los familiares tienen esperanza en la justicia y confían que del juicio saldrá “algo bueno para España, para las víctimas y para sus familiares”.
En este sentido, ha dicho que tiene que salir la verdad, avalada por la Audiencia Nacional, de que el ex ministro “mandó a un equipo médico entre el que no había ni un sólo forense” y ha apuntado que el testimonio en el juicio de los forenses turcos va a ser muy importante.
Por su parte, el presidente de la Asociación, Miguel Ángel Sencianes, ha dicho que hubiera sido necesario que Trillo, junto con el que fuera secretario general de Política para la Defensa, Javier Jiménez Ugarte, estuvieran en el juicio para saber por qué no fueron forenses, no se identificó a los cuerpos y se ocultó la verdad.
“Todas las personas que organizaron toda esta situación de identificación y repatriación de los nuestros no van a estar ni a declarar (...) para decir de primera mano qué pasó y por qué”.
Los familiares ya han anunciado también que su lucha por la verdad no se quedará en la Audiencia Nacional. Algunosmiembros de la asociación han apuntado la posibilidad de recurrir a Estrasburgo. No quieren una verdad “descafeinada”.