Logo de la-cronica.net


GUERRA DE LA INDEPENDENCIA (VI)

La encrucijada de Sir John Moore

La retirada del ejército hispano-británico fue uno de los episodios más duros de la guerra

Sir John Moore. Nació en Glasgow el 13 de noviembre 1761, hijo de John Moore, escritor y doctor.Un militar atrapado entre su deber y su corazón.

Arturo Pereira Ponferrada
Doctor en Derecho, investigador, criminólogo
A finales de 1808 sólo Inglaterra y Portugal se veían libres de la ocupación napoleónica. En España, los franceses se habían convertido de amigos en enemigos. Entonces, ocurrió lo que nadie esperaba, la victoria de las tropas españolas en Bailén el 19 de julio de 1808 al mando del general Castaños sobre las francesas mandadas por el general Dupont.
Inglaterra vio la oportunidad de sacar partido a esta derrota francesa y envió un ejército de 30.000 hombres al mando de uno de sus mejores generales, Sir John Moore para ayudar a los españoles. Aquí comienza una de las campañas militares más controvertidas y que a punto estuvo de costar una grave crisis política en el gobierno inglés.
El destino quiso que la gesta de este ejército expedicionario inglés se desarrollara en la provincia de León: Astorga y, por supuesto, en el Bierzo. Localidades como Torre del Bierzo, Bembibre, Borrenes, La Chana, Ponferrada, Cacabelos, y Villafranca, entre otras muchas, fueron testigos de lo que se conoce como “La retirada de Moore”.
Este ejército tenía su base en Portugal, aliado tradicional de los ingleses. Cruzan la frontera por diversos puntos para concentrarse en Salamanca. Inicialmente, el punto de reunión era “El Bierzo”, por su situación estratégicamente favorable, pero fue el propio Moore quien finalmente optó por Salamanca, debido a la situación de sus tropas en el centro de Portugal y a la mayor lejanía de la comarca berciana; entró en la ciudad el 13 de noviembre de 1808.
Un deficiente servicio de información evaluó mal las rutas a seguir para los desplazamientos, y lo que fue peor, los cálculos estimativos de las fuerzas francesas en suelo español. Tampoco tenía una idea clara de la debilidad de los ejércitos españoles y caos político. Para colmo de males, el propio Emperador entra en España y reúne un ejército que alcanza los 200.000 hombres; trae consigo lo mejor de su ejército, incluida la Guardia Imperial. Aquí comienzan los problemas para Moore.
Moore tenía una directriz prioritaria de su gobierno: “combatir junto con los españoles al ejército francés, sin poner en peligro el único ejército que en ese momento poseía Inglaterra”.De facto, esto convertía al ejército inglés en auxiliar de los ejércitos españoles, quienes deberían llevar la iniciativa y peso de la guerra. Pero, lo cierto es que, tales ejércitos estaban diezmados por años de una política de abandono del estamento militar y por las derrotas a manos del ejército francés.
Ante esta situación y la imposibilidad de victoria, Moore decide retirar sus tropas, y aquí, el gobierno español e inglés, junto con militares españoles destacados como El Marqués de la Romana, comienzan a presionarle para que haga frente a los franceses.
Moore se debatía entre su deber y sus intenciones de ayudar a los españoles. Finalmente, opta por iniciar una retirada de sus tropas concentrándolas en Astorga junto con las españolas del Marqués de la Romana y desde allí hacía Galicia para embarcar y esperar mejor ocasión para combatir. Se inicia una frenética carrera para llegar al puerto seguro de La Coruña. Los franceses con Napoleón al frente les persiguen de cerca. Napoleón llega a Astorga y permanece hasta el día 3 de enero de 1809. Desde aquí regresa urgentemente a París, las conspiraciones políticas tienen para él prioridad.
Moore dividió su ejército: El grueso integrado por las Divisiones de los generales Bird, Hope y Fraser, la caballería al mando de Lord Paget y una división de reserva partieron de Astorga el 30 de diciembre por el camino de Manzanal. Mientras, el resto, integrado por las brigadas ligeras de Crawford y Von Alten, se dirigen al puerto de Vigo por el camino de Foncebadón, junto con las valientes y sufridas tropas de La Romana.
En uno de los inviernos más fríos que se recuerdan, con nieve hasta la rodilla y escasez de alimentos, estos soldados, acompañados en muchos casos por sus esposas e hijos, puesto que era tradición en el ejército inglés, el único profesional de la época, inicia una carrera desenfrenada por salvar la vida. Muchos no lo conseguirían.
El Bierzo presencia los excesos propios de una retirada presidida por el temor a caer en manos enemigas. Bembibre es saqueado por los ingleses. Moore intenta restablecer la disciplina con severos castigos. Los franceses masacran a los rezagados que borrachos deambulan por las calles.
La retirada continúa y el día 3 de enero de 1809 Moore en Cacabelos hace frente a los franceses que han conseguido hacer contacto con su retaguardia. Al frente de la vanguardia francesa se sitúa el general Colbert.
Los ingleses se apostaron al otro lado del río Cúa, en las proximidades del Castro de Bergidum, para proteger la retirada de sus tropas al paso por el puente. Los franceses intentan arrollar a los ingleses que se encontraban próximos al mismo; se mezclan unos con otros. Colbert montado a caballo y acariciando su inseparable perrita de aguas da ejemplo y se sitúa el primero de la línea. Suscita la admiración de todos, incluyendo los ingleses. Una bala del 95 Regimiento de Fusileros terminó con la gesta de este elegante y valiente soldado francés.
Los ingleses logran romper el contacto con la vanguardia francesa y se retiran hacía Villafranca. Aquí surge otra de las principales críticas a Moore, afirman sus detractores que debió defender los pasos hacía Galicia en vez de continuar la retirada hacía Coruña. Moore tiene claro que ante una fuerza tan superior, sus hombres son ahora unos 20000 frente a 42000 franceses, y la imposibilidad de abastecerse, le hace permanecer firme en su decisión de retirarse y esperar mejor ocasión para presentar batalla. Sus generales y tropa no entienden esta decisión y el malestar y la indisciplina se apropian de ellos convirtiéndose en una turba ingobernable. Esta es la encrucijada de Moore: debe poner a salvo lo que resta del ejército mermado por las privaciones y esfuerzos de la retirada y cumplir con su principal orden o arriesgarse a combatir y perder lo que le queda de él. En medio de la balanza está su concepto del deber y salvaguardar su honor. Las presiones por todas partes se acrecientan, los españoles se sienten abandonados a su suerte.
Finalmente se retiró a La Coruña donde incluso la mala suerte quiso que la flota que debía embarcar a las tropas se retrasara debido al mal tiempo, lo que permitió a los franceses alcanzarlos. Por fin, los soldados de Moore tuvieron ocasión de batirse con los franceses, y no lo hicieron mal.
Moore cayó muerto por una bala de cañón. Su ejército logró embarcar y a su llegada a Inglaterra despertó sentimientos de derrota y desastre. El general fue enterrado en La Coruña en la noche del 16 al 17 de enero.

Publicidad
pix
publi
pix

© Promociones Periodísticas Leonesas, S.A.
Moisés de León, 49-bajo 24006 León (España)

Correos de La Crónica