El delantero recuerda que “hacía diez años que no lograba un triplete”
Jonathan Valle muestra el balón con el que logró tres goles en Lugo firmado por sus compañeros.
Javier Santiago Ponferrada
Jonathan Valle redondeó en Lugo su papel protagonista en la Ponferradina. El delantero cántabro completó una tarde inolvidable en la que el equipo logró tres puntos vitales y él firmó tres grandes goles. Al final del partido, logró cumplir con la tradición y se llevó como recuerdo el balón del partido firmado por todos sus compañeros.
En el Ángel Carro cerró un intenso ciclo de tres jornadas que han sido casi perfectos tanto para él como para el equipo. Valle apunta que “ha sido una semana muy buena, porque hemos conseguido siete puntos en tres partidos muy importantes en los que sabíamos lo que nos jugábamos”. Además, en el plano personal “he hecho cinco goles, que ni me lo imaginaba”.
Su estado de gracia goleador explotó ante el Valladolid B, con dos tantos que consolidaron la victoria de la Deportiva. El idilio con el gol vivió un paréntesis en el derbi. Ante la Cultural, Valle gozó de una de las pocas grandes ocasiones del encuentro, pero no pudo materializarla. Pero en Lugo se reencontró con la portería contraria y redondeó con tres tantos la goleada que había abierto Bornes.
“Igual hacía diez años que no metía tres goles”, apunta el delantero. “Y la verdad es que es una ilusión muy grande, porque yo tampoco soy un jugador que sea muy goleador. Este año se me está dando bien y estoy muy contento por ello”.
De todos modos, “quiero recalcar que aquí el goleador del equipo es Óscar de Paula, que lleva ya 14 goles. Prefiero incluso que marque él y dar la asistencia yo”.
Entre los tres tantos que firmó en Lugo destaca el tercero, ul gol ‘olímpico’, es decir, a saque directo de córner. Valle admite que “me quedé un poco perplejo” tras la jugada. Relata que “cuando entró el balón me quedé mirando si lo había tocado alguien, pero luego me di cuenta de que no, que todos corrían hacia mí. No me lo creía”. Asegura que “siempre lo recordaré, porque puede ser de los goles más bonitos que he metido”.
Para lograrlo combinó calidad, estrategia y fortuna, aprovechando el viento. Explica que “siempre que hay viento y saco un córner, lo intento lanzar muy cerrado, porque pueden pasar miles de cosas y tener miles de opciones como la de ayer. Puede que no la toque nadie, que el portero salga y le coja un poco de viento al balón y entre solo. Y, si no, siempre buscando que alguien la peine o la toque un poco y pueda entrar a puerta. En este caso tuve la fortuna de que lo hice directo”.
Con todo, más allá de lo personal, “lo más importante es que seguimos ahí, peleando. En Lugo sabíamos que teníamos que ganar, era un partido importantísimo. Ahora han fallado todos los de abajo y creo que el partido de este domingo (ante el Ciudad de Santiago) puede ser el más importante de la Liga”.