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SEMANA SANTA 2009

Pasión cofrade, pasión de león

León se dispone a vivir los días más intensos. La Morenica ya abrió paso

Los braceros de la Virgen del Mercado, en una de las dependencias de la iglesia aguardando el inicio de la procesión. MAURICIO PEÑA

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Manuel C. Cachafeiro León
Siete de la tarde. Es Viernes de Dolores y la primera procesión de la Semana Santa de León está a punto de salir de la iglesia del Mercado. Doce de los hombres que pujarán la Dolorosa aguardan en uno de los ‘templos’ gastronómicos más conocidos del Barrio Húmedo: ‘El Infierno’ que regenta el inconfundible Mundi.
Como manda la tradición, disfrutan de una merienda con productos de la tierra y buen vino. Algunos vienen expresamente de fuera para pujar a la Dolorosa. Es la seña de identidad de un barrio y también de una ciudad que se dispone a vivir los días más intensos del año. Los braceros de La Dolorosa no pertenecen a ninguna cofradía. Forman parte de la denominada Agrupación de Braceros de la Virgen del Mercado, una asociación de carácter exclusivamente masculino que todos los años pone en pie la procesión.
Para ser bracero de la ‘Morenica’, como la llamara el cronista de la ciudad Cayón Waldaliso, hay que ser ‘mozo’ del barrio del Mercado y estar bautizado en dicha parroquia. Las mujeres, aunque no pujan, son parte esencial del cortejo que sólo procesiona con el paso de La Dolorosa. Ellas alumbran a la Virgen con sus cánticos y sus velas.
“Sin duda es la procesión del pueblo”, dice Máximo Cayón, escritor e hijo del cronista. La procesión de la Dolorosa no sólo es la mejor a su juicio, sino también “la procesión más antigua de la Semana Santa de León”.
Tallada en madera de peral, la imagen es testimonio de la más acabada representación plástica de la resignación cristiana, dice Cayón, quien no puede ocultar en cada palabra su devoción. “En su gesto,exento de espasmos y crispaduras, imperan la serenidad y la entereza. Sedente, al pie la Cruz, en sus brazos sostiene el cuerpo inerte de su Hijo”.
El día antes de la procesión, los braceros bajan la Virgen del retablo y la suben en un trono. Todo se hace con gran delicadeza, como si la imagen fuera mucho más que una escultura esculpida en peral. «La Virgen del Mercado infunde en el alma el invisible aliento de la esperanza que ahuyenta los oscuros vientos que embargan el corazón. Y es que a sus pies capitulan todos los temores.Hasta esta Virgen de las Tristezas, orientaron sus pasos, para impetrar sus favores entre otros, Felipe V,Isabel II y Alfonso XII, siendo todavía Príncipe de Asturias», recuerda Máximo Cayón.
Desde 1826 está documentada la presencia en la procesión de la cofradía de Nuestra Señora de las Angustias y Soledad. Asimismo, desde mediados del siglo XX el cortejo procesional cuenta con la participación de las Bandas de Cornetas y Tambores de las Cofradías de Minerva y Veracruz y Dulce Nombre de Jesús Nazareno. De esta forma, las cofradías aprovechan la ocasión para proceder, antes de la salida, al intercambio de las respectivas invitaciones para los actos organizados durante la Semana Santa. Como una tradición más.
Pasadas las siete y media, los ‘mozos’ del Mercado abandonan el bar de ‘Mundi’ para bajar a la iglesia. Antes, al pie del crucero de la plaza del Grano, uno de ellos pasa lista. La agrupación está compuesta por 60 titulares y 46 suplentes. Todos, según dice Máximo Cayón, pujan la Virgen. Lostitulares hasta las Benedictinas; después el resto tendrá oportunidad de pujar.
A las ocho de la tarde, en medio del gentío, la procesión arranca de la iglesia del Mercado. Un año más se pone en pie la mayor manifestación popular de la ciudad de León. Los momentos de mayor emoción de la procesión se producen, primero a la llegada al Convento de las Carbajalas, donde la Virgen entra para escuchar la salve que le cantan las monjitas; el segundo, a su paso por la plaza de Santo Domingo, donde los braceros y el pueblo vuelven a entonarle la Salve.
La ‘Morenica’ lleva saliendo siglos en procesión. También en tiempos de sequía. Cuenta la historia que en 1663 se fundó la cofradía de la Zarza con motivo de una espantosa sequía que, cumplido el mes de abril, amenazaba a la población. De modo que el 3 de mayo acordó el párroco llevar al convento de la Concepción, a pocos metros del templo, a la milagrosa imagen que no había salido desde tiempo inmemorial, según el documento que lo narra, ‘y fue tanta la conmoción que causó el beneficio de la lluvia obtenida’ que los leoneses, agradecidos, colmaron a la Virgen de regalos’.
No sería ésta la única vez que la Morenica saliera a la calle en rogativa para paliar la necesidad y el dolor. El 23 de septiembre de 1804 se la trasladaría a la Catedral donde permaneció durante cuatro jornadas a causa de la peste. Quince años más tarde, y por el mismo motivo hubo de nuevo rogativas en el primer templo durante tres fechas. Y en 1832, por miedo al cólera, fue llevada otra vez la venerada imagen al primer templo diocesano. Volvería el 30 de septiembre por idénticas circunstancias, permaneciendo allí tres días. El 12 de agosto de 1855 fue llevada por última vez en rogativa a la seo gótica por causa, de nuevo, del cólera.
‘Oye un momento escultor / ¿Cómo lograste labrar / esa imagen de dolor / que hace, con verla, llorar?’. Las palabras del poeta alumbran en esta tarde noche de Viernes de Dolores.
Pablo López Ordás va en silla de ruedas por una enfermedad. Con su padre ha ido a merendar al bar de Mundi. Él es también bracero de la Agrupación. Al salir la procesión, se produce el momento más esperado para Pablo. Un grupo de braceros le levanta de la silla de ruedas para que puje también la Virgen. Es un momento muy emotivo. La Semana Santa hace posible también imágenes como ésta de Pablo. Es tanta su devoción desde niño que ha logrado su sueño. “Vamos Pablo, que tú puedes”, le gritan.

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