Héroes de ayer, ¿qué queda hoy? Si no fuera porque esto es León”. Algunos recordarán el comienzo de la canción que ‘Berlín Interior’ consiguió que cantásemos hace unos pocos años casi los entonces niños y jóvenes de la provincia –provincianos o no–. ‘Esto es León’ se titula el tema, que aparece etiquetado como “canción leonesista”, en el hit parade o top ten musical de ‘paislliones.com’. Pues eso, señores, esto es León en su máximo esplendor. Estamos en temporada alta y con crisis y todo se nos van a llenar las calles, los hoteles y los bares, sobre todo los bares –que es bueno–, y León vivirá una nueva Semana Santa cargada de procesiones, cóctel de limonadas traicioneras, de polvo o caseras, y lleno casi total. Llegan muchos turistas Y mostraremos al mundo todas nuestras caras. Las de los papones de rancio abolengo, las de las manolas… Los pasos, la penitencia, las promesas, los lucimientos varios, la devoción –aunque muchos de los más religiosos se ven menos, porque se recogen y celebran con poca ostentación la semana de Pasión–.
A algunos les molesta tanto trajín semanasantero, la omnipresencia de un hecho religioso que es también, por no decir preferentemente, un atractivo turístico, hay quien destaca la paradoja de que mientras se insiste en separar Estado e Iglesia, los políticos –creyentes y mediopensionistas– desfilen con sus mejores galas en las procesiones más relevantes; y los más comprueban que la ciudad y buena parte de la provincia están más vivas que nunca.
“¿Quién eres tú? ¿Qué haces aquí? Vengo de un trance, un oasis perdido”, que decía la canción, parece dedicado a los seguidores de Genarín, después de la fiesta que toda España conoce como del ‘no va más’ de la borrachera. Esto también es León.
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