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LIBROS / Conspiración contra el obispo de Calahorra

Franco acusó a un obispo leonés de putero por criticar al nazismo

Un libro desvela el ‘burdo montaje y canallada’ urdido contra Fidel García, de Soto y Amío

El obispo nacido en León rodeado de otros obispos en la celebración de sus bodas de plata.

Fulgencio Fernández León
Fidel, el hijo del humilde peón caminero de Soto y Amío, era el orgullo de la casa y del pueblo. Había salido listo y era obispo desde muy joven, había escrito libros, se decían de él cosas extraordinarias... hasta que un día comenzaron a decir cosas terribles, tal vez lo peor que se podía decir de un obispo en aquella España nacionalcatólica de los años 40 y 50 del siglo XX, en pleno franquismo: que era putero, que acudía a casas de citas de Barcelona, que había sido detenido en una casa de citas de Barcelona con una ‘señora’.
Ya no vivía el peón caminero, pero habría muerto. Y más pensando que su hijo, el obispo, andaba por estos andurriales ¡ con 72 años!
Y lo peor de todo. No eran maledicencias de comunistas, masones u otros enemigos de la patria, del régimen y los años de paz de los que tanto se presumía entonces. Las fuentes eran el propio Régimen, el entorno de Franco era quien había dejado circular esta noticia (ninguna noticia circulaba si Franco no quería) que llenaba de basura la figura de aquel obispo que había nacido en 1880 en Soto y Amío, que estudió en la Universidad Pontificia de Comillas, donde fue un alumno brillante y un reconocido teólogo y escritor, que llegó pronto a obispo de Calahorra diócesis en la que se encontraba feliz, hasta el punto que él mismo aborta su ascenso a la sede primada de Toledo, pese a la insistencia de Roma insistía en que aceptara pues tenían un gran concepto del leonés. Así se puso de manifiesto en el Concilio Vaticano II, donde desempeñó el papel más brillante de los prelados españoles.
¿Cómo podía el franquismo, más bien el propio Franco, hacer correr una turbia historia de un obispo tan brillante? Hay algunos datos que ofrecen las claves del asunto. El 18 de julio de 1936, siendo obispo de Calahorra, viaja enseguida a Logroño con la idea de mitigar matanzas y represiones de la guerra recién declarada. En 1937 publica en su boletín diocesano la encíclica Mit Brennender Sorge (Con ardiente preocupación), con la que Pío XI condenaba severamente el nazismo pese a que Franco había dado órdenes tajantes de que no viera la luz este ataque contra su socio bélico Adolf Hitler. El prelado leonés de Calahorra fue el único que ignoró las órdenes del caudillo golpista. En 1942 él mismo escribió una ‘Carta Pastoral’ condenando la doctrina nazi “por ser contraria a las enseñanzas de la Iglesia y en 1947 puso en duda la legitimidad del Referendum sobre la sucesión de la Corona de España.
Se va entendiendo lo que ocurrió. Hacía 1943 comienzan a circular los rumores sobre las aficiones sexuales del obispo, van creciendo de una ciudad a otra y en 1952 estalla el escándalo: ‘Don Fidel había sido detenido en una casa de citas con una mujer’. Ya tenía el hombre 72 años.
Curiosamente nadie cuestionó esta versión y todavía en 2006 la TV3 catalana emitió un reportaje reconstruyendo este pasaje siguiendo al pie de la letra la versión oficial del franquismo.
Crónica de una canallada
Hasta hace unas semanas cuando se publicó el libro ‘Conspiración contra el obispo de Calahorra’, del que son autores Antonio de Arizmendi y Patricio de Blas. El primero de ellos es hijo del que fuera abogado de la diócesis de Calahorra cuando sucedieron los hechos y ha sido magistrado del TSJ de Madrid muchos años. De Blas es catedrático de Historia y vicepresidente del Consejo Escolar de Estado. Ambos desmontan el burdo montaje, paso a paso, en un libro plagado de documentos, datos y hasta cartas de obispos actuales que ‘prefieren no menearlo’.

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