Entre los escombros ya se ha logrado rescatar a 150 personas con vida pero sigue habiendo 15 desaparecidos
Los destrozos causados por el terremoto fueron inmensos en la localidad de L’Aquila. REUTERS
Efe Roma
La tierra sigue temblando en Italia después de que el lunes un potente terremoto en el centro del país asolara la región de Los Abruzos y acabara con la vida de más de doscientas personas, causara alrededor de mil heridos y dejara a la intemperie a unos 17.000 vecinos.
Dos réplicas menores, pero de intensidad considerable, 3,6 y 4,7 grados en la escala de Richter, volvieron a sembrar el pánico entre los vecinos de L’Aquila, la capital de Los Abruzos, que siguen esperando a la intermperie que el suelo deje de moverse para volver a lo que resta de sus casas e intentar recuperar sus cosas.
La incertidumbre que sigue presente en L’Aquila, adonde el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, volvió a desplazarse para comprobar de primera mano el estado de las cosas, dificulta unas tareas de desescombro que ya en la pasada noche se vieron afectadas por la lluvia que cayó sobre la capital de Los Abruzos.
Después de una jornada en la que el baile de cifras de muertos fue constante, Berlusconi se apresuró ayer a ofrecer un balance oficial de víctimas en una rueda de prensa en L’Aquila: 207 muertos, de los que diecisiete aún están sin identificar.
De entre los escombros a los que ha quedado reducida la capital han sido rescatados con vida 150 personas, 15 están desaparecidas y alrededor de un millar se encuentran heridos.
En un país en el que poco a poco se va asumiendo la magnitud de la tragedia, que deja continuas imágenes en los medios de comunicación de cuerpos sin vida sacados de las ruinas de los edificios, también adquieren protagonismo los supervivientes. Entre ellas figura María D’Antuono, quien a sus 98 años fue encontrada con vida después de pasar treinta horas en su cama esperando a que alguien fuera a rescatarla.
Veinte nuevas instalaciones serán habilitadas, con 2.416 tiendas de campaña con capacidad para 14.500 personas y en las que se pondrán en funcionamiento además dieciséis cocinas de campaña para proporcionar comida caliente a los 17.000 evacuados que la noche del lunes han pasado su noche más larga.
A la tragedia humana se suma también la artística, ya que edificios de alto valor cultural como la Fortaleza Española, la basílica de Santa María di Collemaggio o la catedral de L’Aquila, que contiene pinturas de los siglos XVII y XVIII, han sufrido graves desperfectos.