El presidente del Gobierno español fue de largo el más optimista tras la celebración de la cumbre del G-20 y la gira de Obama por Europa. Los vientos de la confianza económica le son favorables y Zapatero quiere aprovecharlos al máximo, porque en junio hay nueva cita electoral al Parlamento Europeo y no está dispuesto a ceder más terreno al PP, tras el fracaso en Galicia. Los meses de marzo y abril son claves para esta estrategia y para ello cuenta en primer lugar con el plan de obras municipales, que va a inyectar hasta 8.000 millones de euros a los ayuntamientos para obras urgentes y rápidas, que tendrán una inmediata traducción en puestos de trabajo, aunque sólo sea por unos meses. La crisis de Gobierno, con la salida de Solbes y el refuerzo del modelo presidencialista, junto con el escoramiento del Gobierno hacia la izquierda, apoyan esta línea de actuación. En León se ve claramente esta ofensiva de inversión pública. Ayer se iniciaban las obras del enlace sur, una infraestructura vital para el tráfico periférico en la ciudad, por 38 millones de euros, a los que se añadían los 24 del plan de obras en la capital y los cinco del cruce de Michaisa. Marzo y, sobre todo, abril frenarán sin duda la escalada del paro en León y en toda España, una baza esencial para la campaña electoral. Si a este efecto local añadimos que hay muchas posibilidades de que la crisis financiera haya tocado fondo en Norteamérica y que esto se traduzca en un repunte de los valores bancarios y una recuperación de la confianza económica en todo el mundo, aunque sea momentánea, el PP puede encontrarse en junio con un Gobierno crecido y un electorado menos asustado por la recesión económica y poco propenso a los cambios, a pesar de que la recesión siga ahí y para rato.