La Peseta es un clásico de los restaurantes de Astorga.
Fulgencio Fernández
Dentro de unos años, cuando los chavales de Astorga pasen por delante del restaurante ‘La Peseta’ el propio nombre les sonará a historia.
Y, por una vez, no se equivocan, la peseta es de ayer y el restaurante de hoy, pero la historia de ambos es larga. La Peseta es un clásico de la gastronomía, de la buena gastronomía, de la ciudad ‘asturica’. Ya son muchas las generaciones que han pasado por sus fogones desde que allá por el año 1871 abrieran las puertas por primera vez Vicente Alegre y Teresa Olandía como tienda de comestibles que pronto pasó a casa de comidas. Han pasado muchos años, muchas manos por la cocina (y otras profesiones pues entre sus regentes hubo hasta carpinteros del palacio de Gaudí), y han ido sumando saberes para que los puedan degustar quienes decidan hoy sentarse en sus comedores. Gastronomía e historia en una misma mesa que se han visto reconocidos con importantes galardones como la Placa al Mérito Turístico o Blasón del Turismo de Castilla y León, por citar algunos.
¿Qué se puede comer en La Peseta? Como en tantos lugares es bueno escuchar las sugerencias de los buenos profesionales de la casa, hay calidad en todo lo que ofrecen, pero no es menos cierto que el lugar se ha ganado prestigio con algunas de las consideradas especialidades de la casa, como pueden ser las alubias con almejas, el inevitable (en estas tierras) cocido maragato, congrio al ajo arriero, alubias con chorizo, morcillo de ternera estofado, pichones estofados al vino blanco o algunos postres como la espuma de queso fresco con frambuesas. Y mucho más.