UNA IMAGEN Y 215 PALABRAS

Los hijos del gran Ataúlfo |
En aquellos tiempos de simplificación en cuanto Ataúlfo se apostó en medio de la calle con un cartel que decía ‘Curas y monjas... a trabajar’ fue bautizado como ‘El Comunista’. Al antiguo minero asturiano no le importaba, a fin de cuentas también vendía Mundo Obrero por el Barrio Húmedo en tiempos de Franco o pinchaba en su gramola ‘La Internacional’ a todo volumen cuando su vecino el párroco de Santa Marina tocaba las campanas para llamar a los feligreses a misa. Ataúlfo ya formaba parte del paisaje de la ciudad. Se hacía raro atravesar el Arco de la Cárcel sin encontrar su figura oronda y quieta de hombre protesta. Impasible, sin decir nada a los caminantes. Otra cosa es que alguno de ellos sí le preguntara por su cartel. — ¿Y usted trabaja? — Mi caso es muy otro. Su caso era muy otro. Ataúlfo creó escuela como hombre protesta y ahora la ‘Intifada poética contra la privatización del agua’ recuperan sus viejas prácticas, bien es cierto que aunque, como él, también llenan sus cuerpos de carteles no son capaces de permanecer impasibles, como él, y el regidor de la ciudad ordena a sus fuerzas que los desalojen, a las buenas o a las malas. — Jamás un poli se atrevió a ponerme la mano encima; solía decir Ataúlfo. |
![]() Mauricio Peña |
![]() Fulgencio Fernández |
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