Monumento en recuerdo del abuelo de Zapatero en el alto de Aralla.
Manuel C. Cachafeiro León
Vela Zanetti llegó a República Dominicana en 1939 huyendo de la guerra civil española. Allí, en la dictadura de Trujillo, se convirtió en todo un referente de la pintura mural que después plasmaría en muchos edificios públicos y privados de León a su vuelta a España en los años 60. Paradojas de la vida, Vela vivió en uno de los regímenes más autoritarios de América. Él, firme defensor de las libertades y con una historia personal terrible, como fue el fusilamiento de su padre por las tropas franquistas y su posterior exilio, no sólo en la República Dominicana, sino también por Puerto Rico y México.
En 1947, Vela pintó en San Cristóbal, la localidad de nacimiento de Trujillo, una de sus grandes obras en el país centroamericano: la iglesia de San Cristóbal. Fue un encargo del propiodictador, que quería que fuera su panteón.
Sin embargo, sesenta años después, la obra de Vela está en peligro. El párroco del templo dominicano ha sido estos días el primero en dar la voz de alarma. El agua están dañando seriamente las pinturas. Según el periódico dominicano Hoy, la humedad originada por las filtraciones afecta ya a algunos murales, como el que representa a Jesucristo cuando se apareció un ángel mientras predicaba en el Monte de Los Olivos.
El templo, con rango de catedral, es conocido como ‘La citadina de América’ y fue un regalo de Truji
M.C.C. León
Memoria en sangre es el homenaje del escultor leonés Amancio González a los represaliados del franquismo. Laescultura está situada a un lado de la carretera entre León y La Magdalena, justo a la altura del cruce de Benllera, y se compone de una gran pieza de mármol negro de cinco tonelada sobre la que se encuentra subida una de las figuras características del artista. Un hombre que pierde su rostro contra la frialdad de la piedra. Rodeando el monumento, 25 pilastras de hierro, cada una con el nombre y apellidos de las 25 personas que fueron asesinadas en ese mismo lugar hace más de 70 años.
Desde su inauguración, en julio de 2008, la obra de Amancio ha sufridos varios ataques. El último, el 20 de noviembre pasado, con dos botes de pintura, uno rojo y otro amarillo, cuyos restos aúnson visibles. Por la fecha —el mismo día que murió Franco—, Amancio no cree que sea una gamberrada más, sino un ataque perfectamente organizado “por alguien que no le gusta”.
La recuperación de la memoria histórica está permitiendo la colocación de esculturas y recuerdos en fosas comunes o cementerios, como el caso de León, donde una gran escultura llevará el nombre grabado de 1.873 personas que fueron fusiladas en Puente Castro, o la que el año pasado se inauguró en Rodiezmo. En ese caso, la asociación ‘Pozo Grajero’ optó por levantar un conjunto escultórico en recuerdo de los desaparecidos en Peña Laza y no remover la tierra donde miles de combatientes perdieron la vida.
La escultura de Amancio no es la primera que es atacada. La placa que el Ayuntamiento de León descubrió en la casa donde Gamoneda vivió en el barrio del Crucero ha sido objeto de pintadas en varias ocasiones. El propio poeta ha sido el primero en pedir que no se limpien los restos de pintura de una esvástica. «Todavía hay gente capaz de significar su existencia trazando cruces gamadas», lamentó el escritor al conocer la primera pintada a los pocos días de ser colocada la placa.
Ahora el escultor Amancio González se suma al mismo pensamiento. Mejor dicho, desde el primer ataque pensó que era mejor dejar las huellas de los desaprensivos. “La escultura de Carrocera es una escultura que se está haciendo a sí misma. Todavía hay gente que se puede sentir ofendida, pero yo la hice contra la guerra. No es partidista. No son unas palomas. Quiere mostrar el horror de la guerra para que no se repita”, explica el autor.
En la Montaña Central también, cerca de Carrocera, se encuentra otra escultura, esta vez dedicada al abuelo de Zapatero. Está situada enAralla, entre Geras de Gordón y el pantano de Luna. Es de las pocas que no ha sido atacada, quizá porque esté dentro del recinto vallado de un bar situado justo en el alto de este puerto.
Los ataques a esculturas en recuerdo de los fusilados y desaparecidos de la guerra no es algo sólo de León. Un monumento en El Torno (Cáceres) fue tiroteado el pasado invierno. La Guardia Civil identificó a un menor como presunto autor de los disparos.
A Emilio Silva, presidente de la Asociación de la Memoria Histórica, no le constan muchos ataques. “Aunque todavía hay gente que no entiende el respeto que se debe a una persona que ha perdido la vida por defender la democracia”, señala. Silva cree también que “hay zonas y zonas”. “En el Bierzo hay varios monumentos a pie de carretera y nunca ha pasado nada”.Incluso recuerda que para la primera excavación en Priaranza solicitaron la presencia de la Guardia Civil por temor a incidentes. “Pensamos que iba a pasar algo y no pasó nada”, asegura.
Los monumentos a los represaliados son financiados con cargo al erario público. La Ley de la Memoria Histórica dispone de recursos para honrar la memoria de los fallecidos. Desde su aplicación, algunas voces han denunciado la existencia de un movimiento para levantar monumentos mientras por otro lado se exige la demolición de los del bando nacional. “Hay una diferencia. Los que se levantan ahora son para recordar a gente que perdió la vida por algo digno. Todavía hay muchos en iglesias y plazas del otro lado” .