Logo de la-cronica.net


PROYECTOS CON FUTURO

Una línea turística y muchas razones

Locomotora Nº 94 de la Cía. del Norte. CENTRO DE ESTUDIOS DEL FERROCARRIL

Manuel C. Cachafeiro León
Pajares fue un triunfo de la ingeniería española del siglo XIX. Gracias al ferrocarril, Asturias rompió por primera vez una barrera histórica en sus comunicaciones con la meseta. Hasta entonces, la carretera que unía ambas comunidades era más bien un infernal camino de cabras, más en los duros inviernos.
Para León supuso también abrir una puerta al mar. La conocida como rampa de Pajares, inaugurada en 1884 y electrificada en 1924, tiene un total de 70 túneles. La cuenta de sus curvas se pierde en un trazado casi concéntrico, con giros de 180º.
Lo que hoy es un viaje pesado —de León a Gijón se tardan casi tres horas, una en pasar Pajares— puede ser, sin embargo, un viaje lleno de posibilidades turísticas si sale adelante la iniciativa planteada por el alcalde de Pola de Lena y cuyo guante ya han recogido los regidores de Villamanín, Pola y La Robla. «Puede ser un recurso de primer orden, tanto en la vertiente asturiana como en la leonesa», señala Ramón Argüelles. El gran aliciente es, sin duda, el paisaje que separa ambas vertientes de la Cordillera Cantábrica. Impresionante, con sus cumbres nevadas en lo más alto, el típico verde asturiano y la caliza que se abre paso en la vertiente leonesa. Pero hay muchos más. “Desde Pajares se puede visitar el enclave arqueológico de La Carisa. La estación de Linares está a menos de dos horas andando del campamento romano de Curriechos, por lo que podría habilitarse una ruta de acceso que combinase el viaje en un tren de época con una caminata no demasiado dura por la Cordillera, para disfrutar de un yacimiento astur-romano de primer orden», señala el regidor. En León se pueden ver ‘joyas’ como Santa María de Arbas, o disfrutar de la rica gastronomía de la Tercia y Gordón.
Hasta la propia vía tiene sus alicientes. El puente situado en Navidiello y Linares fue diseñado por Eiffel. También sus viejas estaciones, el ‘encanto’ ferroviario de un pueblo como Busdongo... todo son, o pueden ser, atractivos.
La construcción de la línea ferroviaria entre Asturias y León fue una odisea. Ante la imposibilidad de plantear un proyecto en línea recta —teniendo en cuenta la tecnología de la época y el tremendo desnivel que debía salvarse desde el nivel del mar hasta la Montaña leonesa—, las ideas se fueron acumulando.
El empeño empresarial había unido en una sola compañía la construcción del acceso a Asturias y a Galicia por Ponferrada, pero mientras este último avanzó de forma sostenida a partir de febrero de 1880 —que fue cuando se constituyó la “Compañía de los Ferrocarriles de Asturias, Galicia y León”—, la llegada a Asturias se perdió en un mar de discusiones técnicas. Aunque se mismo año, la citada compañía convocó un concurso para las obras del túnel de La Perruca, con el que se inicia el descenso de Pajares, los interrogantes dieron paso a nuevas preguntas. Que si un serpeante trazado para disminuir la pendiente aumentaba el recorrido, que si no era posible... Hasta un ingeniero francés planteó subir 35 milésimas las pendientes con el fin de reducir el trazado.
Tal fue la indignación, sobre todo en Asturias, que el 27 de marzo de 1881 se celebró en Oviedo una gran manifestación en una plaza a la que luego el Ayuntamiento inmortalizó con el nombre de “Plaza de la Escandalera”.
Los estudiosos de la historia ferroviaria creen que aquel hartazgo de la población asturiana fue una de las razones que más pesó en el ánimo del Gobierno que, finalmente, desestimando la propuesta de la compañía, permitió el comienzo de las obras entre Busdongo y Puente de los Fierros.
El 15 de agosto de 1884, el tren real surcó la nueva línea en su inauguración. Alfonso XII inauguró una de las grandes obras de aquella España de finales del siglo XIX.
La explotación posterior de la línea ferroviaria de Pajares no ha estado exenta de problemas: cortes por la nieve, accidente, dificultades por las empinadas rampas..
120 años de historia ferroviaria no se pueden cerrar por la apertura de una nueva variante. Los nuevos túneles en línea recta cambiarán las comunicaciones. Pero la historia de Pajares merece recordarse. Nadie puede poner en duda su potencial turístico. Subir en una de aquellas viejas locomotoras puede ser un viaje inolvidable. Sólo el paisaje ya lo merece.

Publicidad
pix
publi
pix

© Promociones Periodísticas Leonesas, S.A.
Moisés de León, 49-bajo 24006 León (España)

Correos de La Crónica