León Alta Velocidad garantiza así los proyectos a la espera de que suba el precio del suelo
Reunión del consejo de administración de la sociedad León Alta Velocidad celebrada ayer en la Subdelegación del Gobierno. M. MARCOS
Alfonso Martínez León
La crisis del sector inmobiliario supone un obstáculo en el desarrollo de las obras del AVE que las administraciones implicadas van a sortear mediante una operación de crédito de 300 millones de euros que servirán para garantizar el desarrollo de los proyectos a la espera de que el valor del suelo se recupere y las plusvalías puedan sufragarlos.
Así lo anunció ayer el secretario de Estado de Planificación e Infraestructuras del Ministerio de Fomento y presidente de la sociedad León Alta Velocidad, Víctor Morlán, quien destacó que la partida servirá para afrontar los 157,3 millones de inversión que supone el nuevo centro ferroviario de Torneros, así como el resto de actuaciones que tiene que abordar este ente participado por el Gobierno, la Junta y municipios de León y San Andrés del Rabanedo.
Sólo con el traslado de los talleres y la estación de mercancías a Torneros se desafectarán 375.000 metros cuadrados de terreno donde está prevista la construcción de unas 3.500 viviendas
Una vez superada la crisis económica, la venta de este suelo servirá para sufragar esta operación de crédito y asumir las inversiones que falten hasta completar la llegada y la integración del ferrocarril en la ciudad. Morlán explicó que la concesión de los 300 millones de euros se debe precisamente a que las administraciones que forman la sociedad tienen suelosen propiedad.
En este sentido, el secretario de estado explicó que la labor del Ministerio de Fomento en el desarrollo de la alta velocidad pasa por el impulso de las inversiones, pero también por poner a disposición de las administraciones locales el suelo sobrante que completar la financiación una vez vendido.
Por su parte, el director general de la sociedad León Alta Velocidad, Juan Conde, explicó que el mes que viene podría estar lista la planificación urbanística de los terrenos para dar paso a que, una vez desafectados, se pueda ejecutar ese planteamiento y dar paso a la edificación, que no se puede situar en el tiempo por la incógnita de la duración de la crisis.