124 mujeres con sistema de protección. Tan sólo 21 víctimas de violencia de género disponían de este programa de televigilancia hace tres años en León
Son numerosas las manifestaciones y concentraciones que evidencian el rechazo hacia la violencia de género. MAURICIO PEÑA
Alicia Torres / León
La dura realidad en la que viven las mujeres víctimas de la violencia de género obliga a que administraciones y agentes sociales se impliquen en mejorar y evitar su desamparo ante esta especial situación de vulnerabilidad que se repite incluso con más frecuencia de la conocida.
Uno de los servicios creados para ayudarlas es un sistema de protección de televigilancia del que ya ‘disfrutan’ más de 120 leonesas, según datos facilitados por la Subdelegación de Gobierno.
En concreto, son 124 las mujeres que en la provincia utilizan este tecnológico programa que, además, permite que estén localizadas en cualquier momento gracias a un GPS.
La gran mayoría de las mujeres víctimas de la violencia machista que cuentan con este sistema residen en el ámbito rural (68), por las 38 que viven en Ponferrada, una decena de mujeres en la capital leonesa y otras ocho en el municipio de San Andrés del Rabanedo.
En el año 2006, eran 21 las mujeres maltratadas usuarias de este servicio que comenzó a desarrollarse en la provincia leonesa justo un año antes. Si se establece una comparativa proporcional, la utilización de este programa de protección frente a agresores se ha incrementado en un 83% en los últimos tres años en la provincia; o en datos absolutos, el número de beneficiarias del servicio se ha multiplicado por seis pasando de 21 víctimas de violencia doméstica en el ejercicio 2006 a las 124 mujeres que lo poseen en la actualidad.
Este sistema de teleasistencia móvil es coordinado en la provincia de León por Cruz Roja y con este servicio, las mujeres que cuenten con una orden de protección podrán disponer de una atención inmediata y a distancia “asegurando una respuesta ante cualquier problema las 24 horas del día los 365 días del año”.
El servicio conjuga las tecnologías de la comunicación, la telefonía móvil y la telelocalización y permite que las usuarias “puedan entrar en contacto con un centro atendido por personal cualificado ante situaciones de crisis”.
Nada más atender al teléfono marcado por la víctima, el centro de asistencia conoce de forma inmediata todos los datos de la mujer: su situación, domicilio, tipología del maltrato, información judicial y servicios de Policía u hospitales más cercanos.
La persona que descuelga el teléfono –casi siempre una psicóloga– tiene la posibilidad de contactar con la Policía y facilitar los datos de la mujer si considera que existe una situación de emergencia. También puede optar por ayudar ella misma en momentos especialmente dramáticos.
La fórmula de uso es tan sencilla como apretar un botón (en ocasiones también lo pulsan familiares). Si no es posible mantener el contacto, rápidamente se activa una alarma y se movilizan los recursos materiales y humanos para comprobar la situación.
Cruz Roja marca como uno de los requisitos de acceso al programa contar con una orden de alejamiento con una vigencia mínima de cinco ó seis meses y para que se registren bajas se debe producir bien que la usuaria decida abandonarlo, que desaparezca el riesgo de episodios violentos o se reanude la convivencia con el agresor.
El servicio comenzó a funcionar en el año 2005 en virtud de un convenio entre el Imserso del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales –como se denominaba entonces– y la Federación Española de Municipios y Provincias (Femp) y las entidades titulares del servicio en la provincia son la Diputación de León y los ayuntamientos de la capital leonesa, Ponferrada y San Andrés del Rabanedo.
Perfil de las víctimas
La organización señala que la edad de las víctimas cuando se les concede el servicio de teleasistencia es muy amplia, si bien son las mujeres de entre 31 a 45 años las que representan un mayor porcentaje (23% del total). También hay que destacar que el 2% de las usuarias son menores de edad por un 3% que son mayores de 65 años.
Por último, ocho de cada diez víctimas de violencia machista mantenían una relación de pareja con su agresor, que son, en su inmensa mayoría, de nacionalidad española seguida de la marroquí, alemana y la portuguesa.