Desde que asumió las competencias ha reducido el número de abandonos
Ical / Madrid
El último número de Papeles de Economía Española de la Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas), dedicado a ‘La educación en España’, destaca que Castilla y León sobresale entre todas las comunidades por “haber sabido controlar de forma bastante acertada el fracaso escolar bruto”, que en el curso 2005-2006 afectó al 22,5 por ciento de los alumnos de ESO, algo más de una quinta parte de los mismos, frente al 30,8 de media en el conjunto de España.
Uno de los capítulos del último número de Papeles de Economía, el que firma José Manuel Lacasa, analiza ‘Los niveles de fracaso escolar como medida de las desigualdades educativas por comunidades autónomas en España’. Un análisis en el que se concluye que el fracaso escolar ha pasado del 26,6 del año 2000 al 30,8 por ciento en 2006. Según Lacasa, “este aumento ha coincidido con dos hechos fundamentales: el fin de la implantación de la LOGSE y la finalización de las transferencias educativas a las comunidades autónomas”.
Sin embargo, Castilla y León sobresale en el conjunto de las autonomías por haber controlado esta situación, ya que en el mismo periodo la intendencia de fracaso escolar en la ESO ha descendido del 23,1 al 22,5 por ciento. “Además”, sostiene el autor, “esto lo ha conseguido manteniendo el nivel educativo más alto de España (con dos oleadas de PISA en el primer lugar de España en cuanto a conocimiento de los alumnos) y con un porcentaje mínimo de alumnos que no llega al cuarto curso de la ESO”.
Lacasa recuerda que en el año 2000, el Ministerio de Educación y Ciencia transfirió las competencias educativas a las últimas comunidades que faltaban, un traspaso que coincidió con “los últimos coletazos de la implantación de la LOGSE en 1990.
La herencia del MEC fue una “clara disparidad territorial” en cuanto al fracaso escolar. Los datos “reflejaban la existencia de tres Españas educativas: analfabeta –Andalucía, Canarias, Castilla-La Mancha, Extremadura, Murcia, Baleares y Comunidad Valenciana–, en transición –Aragón y Galicia– y alfabetizada –Madrid y Cataluña con Castilla y León, Asturias, Cantabria, País Vasco, Navarra y La Rioja–”.
En el caso de la Comunidad, el fracaso escolar ha variado en los diferentes cursos desde las transferencias de 2000 hasta 2006 entre el 23,1 por ciento de 1999-2000; el 22,6 del siguiente curso; el 21 por ciento del curso 2004-2005 y, finalmente, el 22,5 del último curso, en el que se detectó un leve repunte. Durante los mismos años, el fracaso escolar en el conjunto de España va del 26,6 de 2000 al 30,8 por ciento de 2005-2006.
Si sólo se tienen en cuenta los datos de 2006, Castilla y León es la quinta comunidad con menos fracaso escolar por detrás de Asturias (16,5 por ciento), País Vasco (17 por ciento), Navarra (22,3) y Cantabria (22,4 por ciento).
En esta tabla, Castilla y León refleja un fracaso del 20 por ciento del alumnado frente a una media nacional del 22,4. De hecho, se trata de una de las pocas comunidades en la que ambas medidas resultan medianamente parecidas. El resto tiende a ofrecer resultados mucho más dispares. Es llamativo el caso de Baleares, que pasa de un fracaso escolar del 38 al 21,5 por ciento, lo que el autor del informe considera “irreal”.
Lo que explica que algunas comunidades estén bajando su fracaso escolar directo a la vez que aumenta la tasa bruta de fracaso “es la desaparición de alumnos matriculados en los cursos superiores de la ESO; muchos de ellos repiten uno, dos o más cursos, de modo que cuando llega la edad legal para poder abandonar el sistema abandonan por ver inalcanzable el título o por pensar que no les compensa seguir estudiando”.
Todas las comunidades han perdido alumnos matriculados en cuarto de ESO desde el año 2000, si bien Castilla y León aparece, de nuevo en este punto, por debajo de la media española. Frente a un descenso del 10,7 por ciento en todo el país, en la Comunidad se sitúa en el 8,5 por ciento. El caso más extremo es el de Canarias, que ha perdido un 22,2 por ciento de alumnos de ese curso entre los años 2000 y 2006, casi una cuarta parte del total.