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GUERRA DE INDEPENDENCIA (X)

El coronel Santocildes. un héroe humilde

No rindió la ciudad de Astorga hasta que ya no cabía más posibilidad de rescatarla

Retrato de Santocildes.

Arturo Pereira / Ponferrada
Doctor en Derecho e historiador
Es de justicia tras haber narrado la epopeya por la que pasó la ciudad de Astorga en la Guerra de la Independencia, dedicar un artículo de forma singularizada al que fue el principal defensor de la ciudad. No estoy seguro de que a nuestro protagonista le gustase que se le calificara así debido a su gran humanidad y generosidad.
José María Francisco Silvestre de Santocildes, pues este es su nombre y apellidos completos, era catalán y fue bautizado el 30 de junio de 1771 en la catedral de Barcelona. Hijo de D. Félix Alonso de Santocildes y de María Eufemia de la Piage. Su padre era Sargento Mayor del regimiento de infantería de Murcia. Por lo tanto, su vocación militar fue heredada.
Con tan sólo 5 años sienta plaza como Cadete en el regimiento de su padre, lo que debe entenderse como una reserva de esta para cuando según reza la orden de su reserva tuviera la edad y robustez suficiente para prestar servicio.
Alcanza el grado de Subteniente de infantería por su mérito en el sitio y rendición de la plaza de San Felipe en la Isla de Menorca. Su experiencia militar a tan corta edad no dejaba de aumentar y así a lo largo del año 1782 prestó servicio en el sitio de Gibraltar, luego en Melilla y finalmente en Orán en el sitio a que fue sometida esta plaza por “Bey de Masera”.
En 1792 ya era segundo Teniente y se encontraba prestando servicio en el ejército de Aragón para luchar contra el ejército francés revolucionario. Permaneció en este destino hasta agosto de 1793 que fue trasladado a Cataluña.
En 1793 tras haber ascendido a Capitán fue ascendido a Teniente Coronel por su participación en la lucha del Rosellón.
Las acciones de guerra no dejaron de sucederse y sufrió las primeras heridas de gravedad como consecuencia de su valentía y gran profesionalidad. Recibió dos impactos de balas de fusil, una de extrema gravedad en el vientre y otra en el brazo.
Entre tanta guerra y batallas, aún tuvo nuestro protagonista tiempo para casarse y lo hizo el 15 de mayo de 1800 con Doña Rita Guardia.
Nos aproximamos al inicio de la Guerra de la Independencia y con los antecedentes de Santocildes no es de extrañar que se viera inmerso en las más destacadas acciones. En 1808 participó en la batalla de Rioseco, en Zorzona y en Espinosa de los Monteros.
El Marqués de la Romana lo asciende a Coronel por su valentía en los enfrentamientos de Lugo donde resultó de nuevo herido en un brazo.
En este punto llegamos al año 1810 en el que el Coronel se encuentra al mando de la ciudad de Astorga rodeado de todas las vicisitudes que ya se han relatado al describir los dos sitios de Astorga. No obstante, si es necesario recordar como no rindió la ciudad hasta que ya no cabía más posibilidad de defensa. Fue trasladado prisionero a Francia y se escapó para acto seguido presentarse al legítimo gobierno español quien lo nombró Mariscal de Campo, además de concederle el mando interino del Sexto Ejército que operaba en Galicia, Asturias y la Castilla de la cuenca derecha del Duero. Recuperó Astorga para la causa patriótica en 1811. Al año siguiente con mando definitivo sobre el Sexto Ejércitocomenzó el asedio sobre Astorga que había vuelto a caer en manos de los franceses. Colabora con el ejército hispano-británico en diversas acciones y a finales de 1812 una enfermedad está apunto de costarle la vida y tiene que ser evacuado a Asturias para su curación.
En 1813 algo recuperado, pero no del todo, se le otorga el mando interino del Ejército de Reserva que habría de constituirse en Galicia. Cuando él se hizo cargo contaba dicho ejército con 2000 hombres, trascurridos cinco meses había conseguido aumentarlo a 12000. Esto da una idea de la versatilidad, capacidad organizativa y de mando de este militar.
Llegando al final la Guerra (1814) es nombrado Jefe del Estado Mayor General del Ejército de la Derecha, empleo que mantuvo hasta Enero de 1828 que se disolvió.
Se le concedieron numerosas distinciones y condecoraciones, entre ellas: el diploma de la Cruz de Sufrimiento por la Patria y el diploma de la Cruz de la Reconquista de Villafranca del Bierzo, título de caballero Gran Cruz de la Real y Militar orden de San. Fernando.
Pasó por distintos destinos, entre los más destacados: Capitán General de Extremadura, Inspector general de infantería, Capitán General de Puerto Rico ( renunció a este cargo debido a su delicada salud), Capitán General de los reinos de Valencia y Murcia y Capitán General de Cataluña.
Aunque fueron muchos los honores, merecidos, que le fueron otorgados también sufrió las injusticias de una época donde las vicisitudes políticas en numerosas ocasiones fueron extremadamente injustas con los que lucharon por la libertad. Así, el Coronel Santocildes en 1820 fue deportado por el Gobierno a la isla de Mallorca. No será rehabilitado hasta 1825. Lamentable hecho que ocurrió con otros insignes héroesde la Guerra de la Independencia.
Falleció en su Barcelona natal en 1835 y sus restos reposan en la catedral de Astorga.
Hasta aquí el relato de una vida militar de un hombre dedicado a luchar en cuerpo y alma por su patria. Pero si Santocildes es el prototipo de militar español, abnegado, ilustrado y profesional hasta sus últimas consecuencias, sus cualidades humanas van incluso más allá de estas virtudes castrenses.
Para descubrir esas virtudes basta analizar la carta proponiendo su ascenso a Mariscal de Campo firmada por el General Castaños y dirigida al Gobierno de la nación. Afirma el general Castaños que es un hombre modesto y humilde, además de un gran patriota. Curiosamente, en un momento histórico donde todo el mundo pretendía hacer valer sus méritos para conseguir ascensos y privilegios, Santocildes es reservado y no alardea de sus méritos, por lo que tiene que pedir su ascenso su superior, puesto que él ni siquiera lo ha insinuado tal y como el General Castaños afirma en la carta: …Pero Santocildes tan buen militar como poco ambicioso nada ha presentado sobre esto, ni aun me ha insinuado sus justos deseos de ser ahora promovido a Mariscal de Campo por los felices sucesos que ha tenido el Ejército bajo su mando”.
Más mérito tiene aún su trayectoria si tenemos en cuenta su delicada salud, lo que nunca le fue impedimento para dedicarse plenamente a su misión. Generoso, pues nunca quiso la gloria para sí exclusivamente. En sus relatos sobre las campañas en las que participó siempre hace referencia al éxito compartido por todos y cada uno de sus hombres, hecho nada común en nuestro país.
Debemos a Arsenio García Fuertes la publicación de la hoja de servicios delCoronel Santocildes que ha permitido conocer a los historiadores esta personalidad destacada de la Guerra de la Independencia.

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