El cuartel de Almansa ya tiene destino. En la provincia sólo falta que el Ministerio de Defensa decida qué hacer con la antigua base de telecomunicaciones del alto de Foncebadón
El edificio de control, construido en piedra y muy atractivo hoy para otros usos. MAURICIO PEÑA
Manuel C. Cachafeiro / León
Aunque dos señales de calle prohibida indiquen que no se puede subir por el camino, o que conforme uno se aproxima a la puerta se alcen a los lados nuevas señales advirtiendo de que se entra en zona militar, lo cierto es que las instalaciones de Manjarín están abandonadas en medio del impresionante paisaje que separa la Maragatería del Bierzo, ya bajando del alto de Foncebadón hacia Ponferrada.
Las instalaciones pudieron ser parador de turismo, albergue de peregrinos... Sin embargo, las ventanas siguen tapiadas más de una década después de su cierre.
El Regimiento de Transmisiones Estratégicas RTM11 de Manjarín, dependiente en su día de Alcalá de Henares, es la última instalación del Ministerio de Defensa que queda en la provincia abandonada, después de que esta semana se haya concretado la operación urbanística del viejo cuartel de Almansa —en León capital— y después también de que el Ferral se haya reconvertido en sede de la Unidad Militar de Emergencias después de ser durante décadas uno de aquellos cuarteles donde los españolitos hacían la mili.
Manjarín fue una de las unidades de transmisiones más importantes del Ejército de Tierra y la única en la provincia de León. Aunque aún se mantiene en pie la antena, todo es desolación. Menos mal que el doble vallado impide que los vándalos puedan acceder al interior de un gran edificio de piedra, perfectamente reconvertible.
Las bases se transmisiones se construyeron por toda España en lugares estratégicos. El pueblo de Manjarín, del que coge el nombre, pertenece al Ayuntamiento de Manjarín Santa Colomba de Somoza. Situado junto al monte Irago, ya es más berciano que otra cosa, aunque administrativamente pertenezca a tierras maragatas. Como tantos pueblos sufrió el abandono en los años 60, aunque ahora se mantiene vivo gracias a un albergue de peregrinos, como el vecino Foncebadón. Fue tierra de actividad minera romana y dicen que nació en el siglo XI al construir el ermitaño y monje Gaucelmo una alberguería para peregrinos.
La base militar de Manjarín cerró a principios de los años 90. Era una base de Transmisiones dependiente del Cuerpo de Ingenieros. Los militares llamaban a este destino Labor del Rey, que es el nombre de un pueblo abandonado un poco mas abajo de la montaña, que ya no es visible desde la carretera, y los mandos vivían en Astorga.
Manjarín era el enlace de microondas militar entre el CT9 (La Coruña) y el CT12(Palencia). Según antiguos mandos militares, la tecnología utilizada era bastante antigua (PBX americanas, sistemas de los años 70, teletipos de cinta). Los soldados hacían allí jornadas intensivas de vigilancia. Subían en Land Rover desde Astorga. Al frente de las instalaciones estaba un sargento, que demuestra que tampoco era un buen destino.
La Junta ha utilizado algunas de sus instalaciones como base de operaciones para su dispositivo de lucha ante los incendios forestales, pero es evidente que todavía podrían dar más juego.
La antigua base de telecomunicaciones de Manjarín está situada a 1.520 metros de altitud. Pese a los intentos de este periódico por buscar que el Ministerio de Defensa aclarase el destino de las instalaciones, el silencio ha sido la única respuesta. En el año 2000, ya fueron declaradas de “no interés militar”, lo que llevó al vecino ayuntamiento de Molinaseca a plantear su reconversión en parador u hotel de lujo. Peregrinos no faltan en la zona. Como todo, la falta de recursos económicos es la que frena cualquier desarrollo pese a sus posibilidades. Que las tiene y muchas.