La Feria del Libro de León comenzó ayer con buen pie. El pregón, los distintos actos, iniciativas como el filandón y hasta el buen tiempo acompañaron una jornada que preludia buen ambiente en las casetas e importantes ventas. Con la mirada puesta en lo que fue Leer León y no ha podido ser este año, la feria leonesa intenta contar con un hueco no sólo en el panorama autonómico sino también nacional. La industria del libro es ya importante en León, con grandes empresas como Everest, y pocas serán las provincias donde se publiquen más libros que en León. En cada pueblo hay un historiador dispuesto a contar diez siglos de historia. Eso sin contar el gran elenco de autores leoneses que triunfan en la literatura escrita en castellano. La denominada por Juancho Armas Marcelo como la ‘cultural leonesa’ de la literatura. En este país donde todo es promocionable, León no debe dejar pasar la ocasión para promocionarse como reclamo de la buena literatura. Leer León comenzó con mal pie, porque la política se puso por delante del interés cultural de la feria. De los fracasos y escasos éxitos hay que aprender, porque la idea sigue vigente como el primer día. Aquí no se trata de rebuscar en busca de quién tuvo la idea, sino de aplicar una buena idea a la promoción de la ciudad. Es decir, convertir a León en reclamo de un turismo ligado a la cultura que ya tiene nuevos visitantes, como los que acuden al Musac. La feria del libro de este año ha empezado con buen pie porque ha estado en manos de profesionales y nadie pretende, ni tiene intención, de politizar una buena idea. Es también una buena reflexión para empezar de nuevo. Vale la pena intentarlo. El éxito de estos días lo va a refrendar a buen seguro.