Es tan fuerte y tan rápido el pulso de estos días que no ha lugar a prólogos. Vayamos de arriba abajo. Lo primero sea unirnos a la pesadumbre casi cósmica por perder en esta orilla a un buen hombre bueno llamado Antonio, de apellido Pereira; a estas alturas ya habrá recibido el don al que siempre aspiró en su vocación apócrifa de ser obispo; ahora ya lo es en el sentido etimológico del término: le habrán concedido ser ‘supervisor’, ‘el que mira desde arriba’. Ahí estará mirándonos en picado con sus gafas de culo de botella. Para siempre. Seguro que mientras nos ausculta tiernamente, estará embelesando con alguna fabulación al mismísimo Santo Tomás de Aquino. Que no debe ser fácil. Por allí andarán el padre agustino Basilio Estrada, todo sonrisa y hondura, y la Madre Lucinda Prieto, de las Hermanitas, que tuvo mando en plaza; se nos fueron a la casa del Padre en estos últimos días. Y el increíble misionero que fue Toribio de Mogrovejo, a quien ha estudiado (y sigue estudiando) exhaustivamente don Manuel Giganto. Y los dos mártires agustinos bercianos contados y cantados por el P. Modesto González Velasco, arropado por la plana mayor del Instituto de Estudios Bercianos. Y seguro que anda también San Pablo hojeando su última biografía cristófora (‘Pablo de Tarso, el intérprete más adecuado de Jesús’) firmada por don Felipe F. Ramos, quien no está en plan de que ésta sea su última palabra ni éste su último día.
Bajemos a este planeta azul. Coloquemos corona conmemorativa sobre las antenas de Radio León (75 años de vida); lo de menos es su pertenencia a cadena no muy proclive a lo clerical y sí la exquisita y extensa atención que siempre han prestado sus dueños y sus profesionales a nuestras cosas diocesanas, hasta el punto de haber merecido, años atrás, un premio ‘Bravo’ de la Conferencia Episcopal. Otra será para ‘Proyecto Hombre’, con menos años, 25, que son los que lleva redimiendo cautivos de los excesos que nos regala (ahí te van y ahí te quedas) esta sociedad del bienestar, del derroche y del disfrute (conste que efímero... y asesino). Otra la merecen los organizadores, sobre todo los que están en la sombra, de ese esplendoroso Congreso de Espiritualidad Mariana, que bajo el manto de la Morenica de la Encina se celebró en Ponferrada el fin de semana pasado. Más habría, pero el espacio es el que es. Feliz semana.
Antonio Trobajo Díaz es vicario episcopal de Relaciones Públicas de la Diócesis de León