Llegué con Mauricio Peña a Soto de Sajambre con el encargo de hacer un reportaje sobre Picos de Europa. Hacía frío y había entierro, de modo que no había un alma por la calle. En el bar encontramos a una camarera extranjera que, claro, no tenía una opinión formada sobre las posibilidades que se abrían o se cerraban para el pueblo con la trasferencia de las competencias del Parque Nacional desde el Ministerio de Medio Ambiente a la Junta de Castilla y León. Seguimos buscando. Un cartel que había junto a una piedra nos llamó la atención: “Para realizar la conexión telefónica, súbase a la piedra, deje pasar unos segundos e inicie la llamada. Es muy importante no moverse de la piedra en el transcurso de la llamada puesto que ello puede conllevar la pérdida de la conexión”, decía el cartel. Subí a la piedra y llamé, momento que Mauricio aprovechó para hacer una fotografía que salió publicada hace un par de semanas en la última página de este periódico. Sí, mi culo salió en la contraportada. Sólo lo reconoció mi madre, pero no por el tamaño (su ausencia, más bien) sino, al parecer, por la suciedad del pantalón.
Días después, una procuradora socialista, Ana Muñoz de la Peña (a la que nunca le estaré lo suficientemente agradecido), estaba enfrascada en una discusión con el consejero de Fomento, Antonio Silván, durante un Pleno en las Cortes de Castilla y León. Hablaban de la llegada de la TDT y, como siempre, los del PP echaban la culpa al Gobierno y los del PSOE a la Junta. Finalizada la discusión, que terminó con las habituales y firmes indecisiones, la procuradora socialista sacó la mencionada fotografía, se le llenó la boca al decir “eso no es lo que ustedes quieren para esta Comunidad” y enseñó mi culo a todos los políticos presentes en el Pleno celebrado en Valladolid. Yo, que a buen seguro soy más macarra que ella, nunca me hubiera atrevido.