El escritor tuvo un emotivo recuerdo para el fallecido Antonio Pereira
El escritor Juan Manuel de Prada hizo una encendida defensa del libro tradicional frente a las nuevas tecnologías durante el pregón de la Feria. SECUNDINO PÉREZ
Ical / León
El escritor Juan Manuel de Prada fue el encargado de dar el pregón oficial con el que ayer quedó inaugurada la Feria del Libro de León. El escritor comenzó su intervención en un abarrotado salón de plenos del Consistorio de San Marcelo, con una alusión al recientemente fallecido Antonio Pereira, al que consideró como su “iluminaria” y del que dijo, fue capaz de convertir la realidad “en algo nuevo e inédito”.
De Prada convirtió su pregón en una reivindicación del libro ante la llegada de las nuevas tecnologías y el mundo electrónico y de “esas proclamas más o menos elegíacas que nos hablan de la muerte inminente de estos compañeros del alma”. Esta forma de cultura “nueva y pujante”, según de Prada, es “incapaz de satisfacer todas nuestras demandas intelectuales”. No obstante, se mostró convencido de que los libros tienen la supervivencia garantizada: “Precisamente porque no ofrecen soluciones rápidas e instantáneas, porque estimulan nuestra curiosidad perenne”.
El escritor apuntó en su discurso que la nueva lectura electrónica “devalúa” la capacidad de entender el lenguaje: “A nadie se le escapa que las palabras leídas o escritas en la pantalla del ordenador poseen un estatuto menos estable que las palabras inamovibles de un libro”, y tildó la condición de este tipo de lenguaje como “mera condición vicaria de transmisor de informaciones”.
Pero la función de un libro va más allá, según de Prada, lo que provoca que mantenga su supremacía sobre la lectura electrónica: la condición de “abrigo para el espíritu”. Según el escritor, el libro ayuda a los seres humanos a escapar de un mundo “aturdido por la banalidad y el vértigo para lanzarnos a la conquista de otro mundo más verdadero”. Es esta aventura, la de leer un libro, la que proporciona al ser humano el “incalculable gozo de comprender nuestra vida”, defendió de Prada.
Por eso, afirmó, las bibliotecas van creciendo con el paso de los años y los libros “se han convertido en un organismo vivo” pero que consigue que se entable un vínculo con el lector que “acompañará para siempre, como una semilla en hibernación. “No puedo concebir a un hombre libre deshabitado de libros; sería tanto como imaginarlo desposeído de alma”, subrayó.