Los expertos creen que el oso visitará este año las colmenas de la zona
En una explotación de Valdavida, los osos han provocado destrozos en las colmenas tres años seguidos. CRISTINA DOMÍNGUEZ
Cristina Domínguez / Valdavida
Con la llegada de la primavera y el despertar del letargo animal, los productores de miel de la comarca de Sahagún ya empiezan a dormir con un ojo abierto. Y es que, desde hace algunos años, colmenas de Almanza, Valdavida, Calaveras o Renedo, todas ellas próximas a zonas de monte, están siendo atacadas por ejemplares jóvenes de oso que, en busca de ‘aventura’, y un poco perdidos, acaban adentrándose en estos parajes atípicos y poco conocidos para ellos, pero que les sirven de improvisada y abundante despensa en su viaje de ‘conquista’.
Según los expertos, hay muchas probabilidades de que el oso se deje caer de nuevo esta primavera por los parajes del norte, repitiendo lo que ya es costumbre, y causando daños en explotaciones mieleras, donde más que saquear, provocan grandes destrozos en la estructura de las colmenas prefabricadas.
Para prevenir los ataques, muchos artesanos mieleros han instalado pastores eléctricos rodeando la zona de colmenas, si bien esta fórmula no resulta ‘mano de santo’ para la mole hambrienta, que se ceba especialmente con las prefabricadas, módulos que de un simple zarpazo acaban hechas añicos, irrecuperables.
Carlos Zapico, director de la Fundación Oso Asturias, explica que estos ejemplares son jóvenes que se han independizado de la madre, subadultos de dos años que se ven sumergidos en una “re corrido caótico” y hacen extrañas incursiones. “Son recorridos peligrosos porque se meten por zonas no protegidas, van buscando alimento y cruzan las autopistas, se arriesgan a morir atropellados”.
Zapico señala que estas visitas a comarcas no naturales son más habituales de lo que parece, “si bien es muy complicado que se dejen ver en el monte, a excepción de momentos críticos como el apareamiento, –que son menos discretos– y cuando la hembra sale con las crías, porque tiene que controlar a la prole y necesita espacios más abiertos, salen a los prados. Es aquí cuando se dejan hacer las fotos”.