León no es una ciudad acostumbrada al transporte público. Sólo hay que ver quien sube en los autobuses –mayoritariamente jubilados y estudiantes– y los atascos que se forman en el centro de la ciudad cada vez que caen cuatro gotas de agua. Del alfoz se puede decir lo mismo. En ese caso, el autobús urbano es muy caro para quien se desplaza a la capital mañana y tarde y no existen apenas conexiones con destinos como el campus de Vegazana o el Hospital de León. El Plan de Movilidad, presentado ayer por el alcalde de León y el concejal de Tráfico, es muy ambicioso y plantea un nuevo modelo de ciudad en el medio y largo plazo con medidas novedosas como el uso del tranvía, la mejora de la red de autobuses y planes disuasorios, no exentos de polémica, como la aplicación de una tarifa por aparcar en parking hasta ahora públicos como San Pedro, la Junta, Carrefour o el estadio de fútbol. Lo que se pretende hacer en León no es diferente a lo que se está poniendo en marcha en muchas ciudades de España. Los planes de movilidad se están implantando en casi todas las capitales de provincia. En el caso de León, el objetivo no es fácil, pero hay que decir también que hasta ahora no se había intentado disuadir al ciudadano de a pie con proyectos novedosos como el tranvía o fomentando el uso del autobús con una parada a menos de 200 metros de su casa. El reto pasa por mucha información y, sobre todo, por hacer ver a los leoneses lo fácil y barato que es desplazarse en un transporte público y el coste que tiene el uso del vehículo particular. Las ciudades están cambiando. Hoy, el medio ambiente está de moda y es el futuro. El Plan de Movilidad de León será polémico, pero lo que no puede hacer León es cruzarse de brazos.