El pintor Arroyo presenta su libro de reflexiones ‘Minuta de un testamento’
El pintor Eduardo Arroyo firmando ejemplares de uno de sus libros anteriores en la Feria del Libro de Villablino. LIDIA DE LA VILLA
Fulgencio Fernández / León
Las noticias que hablan de Eduardo Arroyo suelen llevar la coletilla de “el pintor y escultor de origen lacianiego...”. Sin embargo, para su presencia hoy en la Feria del Libro (a las 19.30 horas) habría que recurrir a otra de las facetas del artista: la de escritor. Su presencia en León está motivada por la presentación del libro ‘Minuta de un testamento’ (Taurus), obra que aunque no pretenden ser sus memorias sí recogen su pensamiento sobre asuntos como “la familia, la universidad, la religión, el matrimonio, la muerte, el exilio ola política. Son las historias y recuerdos de un individuo que quiere explicarse muchas cosas, aunque otras muchas hayan quedado en el tintero”.
En estas memorias utiliza Arroyo su memoria lacianiega pues intercala sus reflexiones con “las memorias de Gumersindo de Azcárate, un personaje que pese a su evidente interés, fue uno de los fundadores de la Institución Libre de Enseñanza, está completamente borrado de la historia de España”.
A la hora de definir las características de este libro Arroyo afirma que “está lleno de nostalgia, humor y un cierto enfado crítico, que no deja de ser mi actitud habitual en la vida, pues mi visión de la sociedad actual es completamente crítica; sin embargo, no es un rosario de improperios, hay muchísimos, pero también hay esa capacidad que espero no perder nunca de admiración y de sorpresa por ciertas personas y por ciertas cosas”.
No se suele cortar Eduardo Arroyo a la hora de mostrar sus opiniones con claridad, los nacionalistas suelen ser blanco de sus críticas más exacerbadas (al margen del Musac de León) y no mejor parada sale la nueva ministra de Cultura, de la que habla como “la ninja y barbarella pizpireta y fandanguera ministra de Cultura nombrada por Zapatero”.
Pese a todo ello, Eduardo Arroyo reivindica como su oficio aquel por el que es más conocido. “Deseo morir con los pinceles en la mano y que en mi epitafio diga: ‘Eduardo Arroyo. Pintor’ que es lo que realmente soy, un pintor que hace muchas cosas pero que gira en torno a esa confrontación durísima y violenta que es con la pintura”.