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NATURALEZA

Ejemplar ideal

Furaco fue elegido por veterinarios leoneses como mejor novio posible

Facultad de Veterinaria de León, de donde proceden los expertos que están siguiendo todo el proceso de Furaco. SECUNDINO PÉREZ

M.C.C. / León
Tengo todos los informes, incluido el de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de León, que es la mejor en estos temas. Será porque come mucha fabada”. “Vino a Asturias con demasiado peso, comía muchos sobaos y anchoas”. Los presidentes de Cantabria y Asturias, Miguel Ángel Revilla y Vicente Álvarez Areces respectivamente, debatieron sobre las facultades de Furaco a micrófono abierto tras el primer intento, el año pasado, que acabó sin ningún encuentro amoroso con las dos osas asturianas.
La Fundación Oso de Asturias le eligió entre otros cuatro de la reserva de Cabárceno por su efectividad y por ser un animal poco fogoso, un rasgo que se necesitaba para no asustar a las hembras, que nunca antes habían conocido un ‘novio’.
Furaco es un macho de unos 13 años y cerca de 300 kilos de peso. El nido de amor elegido fue una finca semicerrada en Asturias. El parque de Cabárceno se descartó de entrada ya que es muy amplio y el control del proceso sería más complicado. La otra posibilidad, la inseminación artificial, se descartó también ya el año pasado porque era un método que no ofrecía suficientes garantías y los científicos necesitaban probar la fertilidad de las osas asturianas.
Paca y Tola son los únicos ejemplares genuinamente puros de oso cantábrico que viven en cautividad. Viven así desde pequeñas, cuando fueron entregadas al centro asturiano después de que unos furtivos mataran a su madre. Para el Principado son también el emblema de la protección del oso pardo cantábrico en Asturias.
El recinto en el que se encuentran los tres animales plantígrados costó más de 400.000 euros y está rodeado de una pista perimetral que permite la vigilancia diaria e intensiva de los animales.
El proyecto reproductivo de Paca y Tola ha sido elaborado por veterinarios leoneses en colaboración con Santiago Borragán Santos, coordinador del servicio de veterinarios del Parque de la Naturaleza de Cabárceno.
Durante siete años, una comisión mixta de veterinarios del parque cántabro y de la Universidad de León han estudiado el tamaño, el peso, el aspecto, el perfil hormonal y la producción de esperma de los ejemplares más idóneos de Cabárceno hasta elegir a Furaco. El año pasado se esperó hasta el último momento, pero no fue posible. Furaco mostraba interés, pero las dos hembras se negaron a cualquier contacto desde el principio.
El oso pardo empezó a ser protegido en 1952, cuando se prohibió su caza por un periodo de cinco años en todo el territorio nacional. Un paso más fue la creación, en 1955, de la Reserva Nacional de Caza de Somiedo, que albergaba el mayor número de ejemplares. En 1967, y dada su alarmante situación, se vedó definitivamente su caza. Seis años después, en 1973, fue declarada “especie protegida”.
Las cifras de ejemplares en la Cordillera Cantábrica han ido mejorando de forma paulatina. Hoy ya no se tiene la misma opinión del oso. Antes era un animal que atacaba al hombre. Hoy es un símbolo de futuro.

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