La monta del oso elegido por veterinarios leoneses ha dado la vuelta al mundo. Si preña a Tola o a Paca será un gran éxito científico
Fotos facilitadas por la Fundación Oso de Asturias.
Manuel C. Cachafeiro / León
Ha sido la noticia y la imagen de la semana en Asturias, y también en el resto de España. Furaco, el oso elegido por veterinarios de la Universidad de León para aparearse con dos osas asturianas, Paca y Tola, en un proyecto que busca la cría de este animal en cautividad, ha tenido el primer ‘éxito’ amoroso. Seguramente, como explica el director de la Fundación Oso de Asturias, Carlos Zapico, no ha sido la monta definitiva, pero al menos el noviazgo que mantienen estos grandes plantígrados ha sido efectivo después de dos años de intentos fallidos y más de siete de estudios.
La imagen de Furaco en pleno acto sexual se puede se puede ver en la página web de la Fundación Oso de Asturias y en Yotube en cualquier parte del mundo. Hasta tal punto ha sido la noticia más esperada que en el Principado se ha celebrado como todo un acontecimiento.
Paca, Tola y Furaco viven en cautividad en un cercado situado en el concejo de Santo Adriano en el centro de la región. Paca y Tola son los únicos ejemplares de oso pardo cantábrico genéticamente puros que existen a día de hoy en cautividad en la Península Ibérica. Quedaron huérfanas en 1989, hace 18 años. Con tan solo 5 meses de edad fueron entregadas al Fapas (Fondo Asturiano para la Protección de los Animales Salvajes). Aunque desconocen totalmente las pautas que regulan las relaciones entre machos y hembras en su especie, la primera parada ha sido posible, lo que demuestra según Zapico el instinto natural de toda especie, que es la reproducción.
Para llegar a este momento ha sido necesario llevar a cabo un completo programa bajo supervisión de los expertos leoneses. La primera fase tuvo como objetivo probar la capacidad de Paca y Tola para ser madres. La segunda es justo en la que se está. Furaco tiene la palabra.
Para las actividades de apoyo y asesoría científica y tecnológica del Proyecto de Manejo Reproductivo de Osos en Cautividad, la Fundación Oso de Asturias firmó un contrato con el Grupo de Investigación de Técnicas de Reproducción Asistida de la Universidad de León (Itra-ULE), encabezado por Luis Anel hace ya unos años. Tal es el efecto mediático en Asturias que Paca y Tola también están en Facebook, una red social de internet que pone en contacto a personas de todas las partes del mundo. La idea de llevar las osas a la red ha sido de un gijonés, David Valdés, de 29 años. El grupo creado por Valdés se llama «Paca y Tola, las osas de Asturias» y ya tienen decenas de fans.
Según datos aportados por la Fundación Oso de Asturias, los osos pardos cantábricos se sitúan también entre los más pequeños existentes. “En una muestra de 28 ejemplares cazados en la Cordillera Cantábrica entre 1957 y 1965, el peso de las hembras oscilaba entre los 53 y 140 kilos, con una media de 85,4 kilos. Los machos oscilaban entre los 73 y 163 kilos, situándose la media entre los 113,5 kilos. Hay que señalar, no obstante, el caso de Salsero, un macho de unos 15 años de edad capturado el 16 de octubre de 1985 en la Reserva Nacional de Caza de Riaño, con motivo de unas investigaciones científicas, que dio un peso de 180 kilos. Se puede asegurar, por tanto, que un oso cantábrico difícilmente superará los 200kilos de peso”.
En estado libre, un oso pardo llega a vivir hasta 25 años, una edad que puede llegar a superar en situación de cautividad.
La madurez sexual está entre los tres y cinco años, antes las hembras que los machos. “De todas formas, siempre hay que diferenciar lo que es alcanzar la madurez sexual fisiológica de lo que es participar activamente en la reproducción, hecho este último que puede ser muy variable dependiendo de distintos factores: disponibilidad de individuos de otro sexo, competencia entre machos...”. Carlos Zapico está confiado en que el noviazgo entre Tola, Paca y Furaco acabe con éxito. En ese caso habrá que esperar dos ya que la hembra invierte en el cuidado de sus crías al menos año y medio. “Estas características biológicas —gran longevidad e intensos cuidados maternales, lo que implica un largo periodo de aprendizaje— están en relación con las características psíquicas e intelectuales de los osos pardos, animales de una desarrollada personalidad en cuyos patrones de comportamiento tiene gran importancia la experiencia propia de cada individuo”, explica Zapico.