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GUERRA DE INDEPENDENCIA (XI)

Los combates de Cogorderos y Riego de Ambrós

A los soldados españoles podían faltarles armas, pero nunca valor frente al enemigo

Recreación batalla Cogorderos.

Arturo Pereira PonferradaDoctor en Derecho e historiador
Además de las grandes batallas, toda guerra tiene pequeñas batallas que quedan en el recuerdo de los lugareños y que con el tiempo se convierten en leyendas o por el contrario caen en el olvido. Esto último es lo que ha ocurrido condos combates que sucedieron en nuestra provincia.
El primero de estos enfrentamientos armados con los franceses en nuestra Guerra de la Independencia debe su nombre a un pueblecito cercano a Astorga. La acción se desarrolló el 23 de junio de 1811. La situación general de la guerra en la provincia era que el general Santocildes al mando del Sexto Ejército se estaba reorganizando y ocupando las llanuras. A pesar de disponer de pocos caballos para las funciones propias de caballería, lo que suponía un grave inconveniente pues reducía mucho su capacidad de movilidad y por lo tanto de maniobrar rápidamente.
Los franceses se replegaron sobre León capital. Tras todas estas maniobras por parte de ambos ejércitos se produciría el enfrentamiento en los Altos de los Cogorderos que resultaría favorable a las armas españolas. Al frente de las tropas españolas se encontraba el General Francisco Taboada contando con el apoyo de una Brigada asturiana bajo el mandoFederico Castañón. Al mando de las tropas francesas el General Jaen-André Valletaux. Este General, confiando excesiva e imprudentemente en su suerte anterior en recientes combates en territorio asturiano, atacó sin la debida preparación y análisis a las tropas españolas.
Los españoles consiguieron a duras penas ir frenando el ataque inicial de las tropas imperiales francesas. Seis horas duraron los primeros combates y ya comenzaba a anochecer cuando al oír el ruido de la batalla y tras una marcha forzada hicieron su aparición las tropas asturianas, quienes sin descanso se incorporaron al combate para ayudar a sus camaradas fuertemente castigados por el fuego enemigo. No se lo pensaron y calaron sus ballonetas, enfrentando al enemigo avanzaron cerrando filas y apretando los dientes. Embistieron a los franceses arrollándolos hasta el extremo de causar la muerte delgeneral Valletaux. A nuestros soldados les podían faltar armas, municiones e incluso caballos, pero lo que nunca les faltó fue valor frente al enemigo. En las postrimerías del combate y ya rotas las líneas enemigas y comenzada la desbandada francesa, la escasa caballería española tocó a degüello y junto con la infantería persiguieron a los franceses durante varios kilómetros hasta el río Orbigo, dando caza y muerte a todo enemigo que alcanzaban.
Uno de los periódicos de la época La Gaceta de la Regencia de España e Indias recogía en su edición de 11 de Julio de 1811: El anterior 23 reunidos los enemigos del Orbigo, Benavides e inmediacionesen número de 2000 infantes y algunos caballos, atacaron la 2ª sección de la 2ª División al mando del Coronel Don Manuel Mascareñas, y bajo las órdenes del Mariscal de Campo Don francisco Taboada y Gil, en las alturas de Cogorderos. Estos jefes les disputaron gloriosamente, y causándoles pérdida considerables, el terreno por espacio de 7 horas, hasta que al anochecer el oportuno y rápido movimiento de la sección del cargo del Brigadier Don Federico Castañón sobre el flanco derecho de los enemigos, decidió la acción, obligando a estos a retirarsea sus antiguas posiciones, perseguidos por nuestra caballería y tropas ligeras, dejando cubierto el campo de batalla y el camino de cadáveres, fusiles, mochilas, cajas de guerra, etc.
Las circunstancias en que se halla el Ejército no han permitido hasta ahora formar detalles; no obstante puede asegurarse que la pérdida de los enemigos no baja de 300 muertos y heridos, contándose entre los primeros al General de brigada Valletaux, que mandaba la acción”.
A fecha de 8 de julio de 1811, casi un mes tras al victoria de Cogorderos, los franceses enviaron refuerzos a la provincia. Se puso al frente de sus tropas al General Dorsenne. Las tropas francesas ascendían a 25.000 soldados de los cuales 2500 eran jinetes. Las tropas españolas no superaban los 15.000 soldados.
El 25 de agosto las tropas francesas comienzan una ofensiva para ocupar toda la provincia y expulsar de ella a los españoles. La dirección del ataque tenía su origen en León capital pasando por Astorga hasta Galicia. El General Abadía había sido designado para sustituir en el mando de los españoles a Santocildes y de sus informes se deduce la difícil situación del ejército español batiéndose en retirada: “Hemos logrado replegarnos sobre este punto de Foncebadón sin haberse extraviado un hombre ni una acélima, trayendo con nosotros la ración de pan y carne de oy que eran todos nuestros almacenes… son las doce del día en que nos disponemos para formar una línea sobre Foncebadón para esperar en ella al enemigo y obrar según lo que indiquen las circunstancias, y la desesperada situación de unos valientes que en su mayoría están desnudos y descalzos, centenares de ellos forzados a ser trasladados a los hospitales sin mas que el movimiento de ayer, y de los días anteriores, pues que sus pies brotan sangre, y sin poderles asegurar para mañana una ración de pan siquiera”.
Este testimonio de primera mano indica que las tropas españolas se estaban retirando hacia Galicia de forma escalonada y ordenada teniendo contacto con el enemigo y presentándoles batalla. También nos demuestra el estado paupérrimo de nuestros soldados los cuales no tenían apenas comida y en muchos casos estaban descalzos.
Las dos vías de retirada eran por un lado la carretera de Foncebadón y por otro la carretera del Puerto de Manzanal.
Los franceses que atacaron a través de Foncebadón estaban mandados por el General André-Philippe Corsín y los españoles por el Brigadier Federico Castañón. Del testimonio de este último podemos saber como se dasarrollóel combate de Riego de Ambrós: “El 27 de agosto mismo fue atacado en Riego por todo el grueso de los enemigos contra quién se batió con asombro de los mismos por el término de cuatro horas… causándoles una pérdida considerable y además la mortal herida del General Corsé que murió a pocos días en Valladolid”. También murió en combate el Coronel Jacques Bertet. Este combate fue uno de los pocos en los que se les conquistó un águila a los franceses, lo que era especialmente deshonroso para ellos. Esta águila, con el paso del tiempo desapareció y últimas informaciones la sitúan en el entorno de Santiago de Compostela. Sería bueno que aflorase en beneficio de la Historia. Al finalizar el combate los españoles continuaron su retirada a través del Bierzo para después comenzar de nuevo sus ataques y hostigamientos a los franceses.

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