El fuego comenzó en la caja de un camión aparcado en la parte trasera
Las llamas alcanzaron buena parte de una tienda de muebles que se encuentra junto a la fábrica de aperitivos. LAURA A. ORIA
Laura A. Oria / Riego de la Vega
El fortuito incendio de un remolque aparcado en la parte trasera de la fábrica de Aperitivos Gus de Riego de la Vega acabó en la tarde de ayer con la devastación de esta planta, reconstruida hace doce años a causa de otro incendio que dejó en cenizas la infraestructura.
Las llamas, que comenzaron alrededor de las 18 horas, mostraban en un primer momento un leve hilo de humo que no hacía presagiar los acontecimientos finales. En ese momento se dio aviso al cuerpo de Bomberos por parte de algunos de los dueños de los establecimientos de la zona, no pudiendo evitar que el fuego se extendiera a la fábrica minutos más tarde, sin que los efectivos hubieran podido personarse en el lugar. Tan solo una hora después de esa primera alerta, el inmueble era pasto de las llamas, las cuales alcanzaron también a una tienda de muebles que se encuentra junto a ella. Tres de las seis naves que componen este negocio fueron afectadas.
La fuerza del fuego ocasionó el cierre al tráfico de la N-VI durante varias horas ya que los agentes allí desplazados pusieron en marcha un dispositivo de seguridad extendido también a los transeúntes, por miedo a que pudieran explotar los depósitos de gas que había en el interior de Aperitivos Gus. Así mismo, el oscuro humo atravesaba la vía de comunicación impidiendo cruzar ese tramo de carretera.
Cientos de personas de los pueblos cercanos acudieron hasta el lugar, así como los propietarios de las naves cercanas, algunos de los cuales sacaron sus vehículos y camiones de las mismas. Otro de los efectos inmediatos fue el corte de suministro eléctrico en, al menos,dos de los pueblos de la zona.
Hasta el lugar de los hechos se trasladaron numerosas patrullas de la Guardia Civil, varias ambulancias y las dotaciones de Bomberos de Astorga y León capital, desde donde acudieron prácticamente todos los efectivos del cuerpo. Las tareas de extinción continuaban al cierre de la edición de este periódico debido a la virulencia del incendio, que podría provocar que estas se prolongaran durante bien entrada la noche, según explicaron los efectivos allí desplazados.
Al posible riesgo de explosión de depósitos se unió la quema de gran cantidad de los aceites almacenados en la planta de fabricación de aperitivos, que provocó grandes llamaradas y una intensa columna de humo negro que era visible desde Astorga, que se encuentra a más de ocho kilómetros de esta localidad.
A los daños materiales no hay que sumar, afortunadamente, daños personales ya que la fábrica en la que se originó el incendio se encontraba vacía y sin actividad al ser tarde de sábado. No así la tienda de fabricación y venta de muebles, que se encontraba abierta al público, pero de la que pudieron salir todas las personas, tanto trabajadores como clientes, al comenzar el fuego de forma leve en la parte trasera de Aperitivos Gus y tardar un tiempo en extenderse hasta sus naves.
La gran magnitud de las llamas y la fuerza con la que destruyó las dos naves industriales causaron una gran expectación.