La crisis protagoniza de tal forma la vida diaria y económica de este país que un tema como el agua, que no hace mucho fue muy polémico, con trasvases como el de Barcelona o manifestaciones en Murcia y Valencia, ha desaparecido casi totalmente de las páginas de los periódicos nacionales. En honor a la verdad también hay que decir que este año pluviométrico no es como los anteriores. La lluvia y la nieve han abierto muchos telediarios. León es, en este sentido, una de las provincias con más pantanos y más posibilidades de embalsar agua de España. Del 65% de capacidad que tenían el año pasado los pantanos leoneses se ha pasado, a fecha de hoy, a más del 83% de media. Nada menos que 20 puntos por encima que en mayo de 2008. La situación es especialmente satisfactoria en dos de ellos, Riaño y Porma, que rozan el 90% de su capacidad cuando hace 365 días estaban en 60% de media. La primera consecuencia positiva es que las ‘guerras del agua’ entre los agricultores de León y de Palencia pasarán a mejor vida después de los enfrentamientos del año pasado. Y una reflexión más sobre el poder del agua. En el futuro, el líquido elemento está llamado a ser un motor económico visto el cambio climático y la progresiva desertización de muchas zonas de España. En este sentido, León está preparado aunque el debate apenas haya llegado a las zonas agrícolas leonesas, donde la renovación de regadíos no ha sido general. Hay comarcas importantes que han desechado la mejora de los sistemas de riego pese al potencial que significa la simple idea de tener agua. Igual que hace diez años se hablaba de internet como algo lejano y hoy es una realidad cotidiana, habrá que hablar dentro de una década del agua. No es tan descabellado.